01 Ruta Plata (Cádiz-Alcalá de Guadaira)

1ª Etapa. Cádiz-Alcalá de Guadaira
Distancia: 158 Km
Desnivel: 749 m
Tiempo pedaleo: 8h 39min
Hora Salida: 8.15h
Hora Llegada: 19h 15min
Velocidad media: 18,3 Km/h
Mapa de la 1ª Etapa. Cádiz-Alcalá de Guadaira
Este año no tenía previsto hacer una gran ruta pero la vida, que es muy caprichosa, me ha dado un desagradable revés y decido echarme al camino para reflexionar y encontrarme conmigo mismo...
Así, sin estar ni mucho menos en forma y sin apenas preparación decido hacer la Ruta de la Plata con alguna variante. La variante es empezarla en Cádiz y en vez de poner el objetivo en Santiago, hacerlo en Gijón. No obstante, mi objetivo realista, puesto que sólo tengo 9 días, es acabar en León, desde donde puedo volver a casa fácilmente.
No entraré en el debate de donde empieza y termina realmente la Ruta de la Plata, lo primero porque no tengo los suficientes conocimientos, incluso después de haberla hecho, y lo segundo porque me parece un debate estéril. Sólo diré que mi recorrido finalmente fue de mar a mar, de Cádiz a Gijón, por una ruta impresionante, solitaria y llena de historia, y donde, a pesar de todo lo que pude reflexionar, seguí sin encontrarme a mi mismo.
Mando la bici a Cádiz por mensajería y yo bajo en AVE. Como llego por la noche, recogeré la bici cuando abra la mensajería a las 8 de la mañana y una vez montado todo, comenzaré la ruta.
Cádiz. Puerta de Tierra
Llego tarde y aprovecho antes de que anochezca para ir a conocer Cádiz. He llamado durante el viaje a la mensajería para asegurarme que mi bici me está ya esperando en el destino. Conocía la provincia de Cádiz pero no la capital y me sorprende gratamente.
Cádiz. Murallas

Busco albergue nada más bajarme del tren y tras una ducha rápida me voy a patear la ciudad y hacer alguna foto antes de que la noche se me eche encima.
Teatro romano de Cádiz

Voy bordeando la muralla junto al mar a la vez que voy descubriendo los encantos que esconde la ciudad.
Catedral de la Santa Cruz de Cádiz

Se nota que la ciudad está totalmente expuesta a atlántico porque sopla un aire bastante molesto, especialmente cuando uno se acerca a la playa y la arena te golpea como pequeños proyectiles.
Cádiz. Castillo de San Sebastian
Es bonito contemplar el anochecer mientras se recorre el parque Genovés. Después de callejear un poco y buscar un lugar donde cenar, me retiro a descansar antes de comenzar mañana la ruta.
Me levanto nervioso por la aventura que me espera y porque no sé si la bici habrá llegado en perfectas condiciones. Llego a la oficina de MRW antes de que la abran, así que aprovecho para desayunar mientras espero a que den las 8. Enseguida compruebo que todo ha llegado correctamente, y con las facilidades y ayuda de la gente de MRW para las 8.15 ya tengo todo montado y empiezo la ruta. Voy en busca del paseo marítimo, que tengo a dos calles de distancia, y enseguida encuentro señales del Camino de Santiago, que entre Cádiz y Sevilla recibe el nombre de Vía Augusta. En realidad la Vía Augusta discurre desde Cádiz hasta La Junquera, frontera con Francia, pasando por Córdoba y bordeando el Mediterráneo.


A la salida de Cádiz no queda otro remedio de coger un corto tramo de carretera pero con mucho tráfico y un poco peligroso, hasta que el Camino, ya de tierra, se introduce en las marismas. El camino es totalmente llano y, aunque sopla un incómodo viento en contra, se avanza a gran velocidad mientras se disfruta de las bonitas vistas de las marismas por el Camino Salina Dolores.

Se encuentran muchos testimonios del aprovechamiento de este espacio por el hombre pero se encuentran todos ya abandonados.

Paso junto a la ciudad de San Fernando, pero no me paro ya que apenas he comenzado la andadura y ya la conozco.
Sigo recorriendo la bahía disfrutando del bonito entorno hasta que llego a Puerto Real, donde si que me toca callejear.
Puerto Real
Se sale de Puerto Real por un entorno espectacular, el Parque Natural de la Algaida. Es impresionante recorrer este parque de una belleza excepcional.
Parque Natural de la Algaida
Se cruza el río San Pedro por un bonito puente de madera.
Puente sobre el río San Pedro
Al cruzar el puente entramos en el Parque Natural Los Toruños que se encuentra encorsetado entre el atlántico y el río San Pedro y que se recorre por un amplio camino recto hasta llegar a Valdelagrana sobre las 10 de la mañana y donde aprovecho a hacer un leve receso y tomar un tentenpié.
Parque Natural los Toruños
A la salida de Valdelagrana, en una de sus rotondas, podemos contemplar una reproducción de la embarcación "La Niña". 
Valdelagrana. La Niña

Tras cruzar el río Guadalete, se alcanza El Puerto de Santa María.
El Puerto de Santa María. Río Guadalete
Saliendo del Puerto de Santa María nos encontramos con el imponente Monasterio de la Victoria.
Puerto de Santa María. Monasterio de la Victoria
A la altura del Casino Bahía de Cádiz, en un estado que más parece de abandono, y después de 40 Km, nos encontramos el primer repecho de la ruta. Y digo repecho que no puerto, puesto que se trata de una simple cuesta sin muchas dificultades y que termina, junto a una bonita edificación abandonada, poco después de abandonar el asfalto para coger una camino de tierra entre campos de cereal. 

El camino de tierra pasa junto al parque acuático. Posteriormente acompaña paralélamente a la antigua N-IV, que una vez que hemos cruzado, lo hace por lo que debía ser la antigua carretera antes de convertirse en autovía, hasta sumergirnos rápidamente en las calles de Jerez.
Jerez bien merece una parada para conocerla al detalle pero yo lo dejaré para otra ocasión. Lo primero que vamos a encontrar en el recorrido por Jerez son las bodegas Tio Pepe.
Jerez. Bodegas Tio Pepe

Seguidamente pasamos bajo muralla por la Puerta del Arroyo y entramos en el casco antiguo de la ciudad.
Jerez. Puerta del Arroyo

Pocos metros más adelante nos vamos a encontrar la Catedral de San Salvador y su espectacular Torre de la Campana.
Jerez. Catedral de San Salvador

En la plaza de la Asunción podemos contemplar el bonito edificio del antiguo Cabildo.
Jerez. Antiguo Cabildo

Justo al lado se encuentra la iglesia de San Dionisio.
Jerez. Iglesia de San Dionisio

Sigo callejeando por esta bonita ciudad, encontrándome innumerables muestras de la importancia de las Bodegas Tío Pepe para Jerez y también aprovechando para avituallarme de líquido, no de Tío Pepe precisamente ya que no hubiera ido muy lejos entonces.
Jerez, Tío Pepe y mi máquina
Apenas son las 11 de la mañana y ya llevo 50 Km recorridos. Más teniendo en cuenta las numerosas paradas que he hecho para hacer fotos y reponer fuerzas. Comienzo a salir de Jerez por la bonita zona de la Plaza de Mamelón y su Monumento al Enganche.
Jerez. Monumento al Enganche

Tras dejar atrás Jerez vamos a entrar en un monótono tramo por el que circularemos junto a la Autopista E-5, pasando por las cercanías del Aeropouerto y que se abandona en las cercanías de El Cuervo.
Camino a El Cuervo

Se deja la compañía de la autopista a la altura de unos enormes viñedos justo antes de llegar a El Cuervo.
Viñedos antes de El Cuervo

Se pasa por El Cuervo sin mucha historia y no se tarda mucho en llegar a Lebrija donde hago parada y fonda para comer tranquilamente y con fundamento. Aprovecho también para recargar el GPS y el móvil. A estas alturas ya llevo prácticamente 90 Km recorridos y, dado que el trayecto no presenta grandes dificultades, se puede decir que físicamente estoy entero. Si inicialmente había puesto como objetivo para hoy alcanzar Las Cabezas de San Juan, ya tengo asumido que continuaré acercándome más a Sevilla aunque no llegaré a alcanzarla... sobre la marcha.
Al Salir de Lebrija econtramos la Balsa de Melendo que está vallada y no permite ver mucho de ella.
Balsa de Melendo

Después vamos a circular un buen rato junto a un canal que abandonamos para ir en busca de Las Cabezas de San Juan, donde llego sobre las 3 de la tarde y hago un alto en el camio para reponer líquido que el calor aprieta.
Las Cabezas de San Juan

Al salir de Las Cabezas de San Juan se sigue un cómodo camino junto a la autopista AP-4 hasta que ésta se cruza con las vías del AVE y el camino cambia de dirección para seguir las vías del tren que nos acompañarán más o menos cerca hasta que se llegue a Utrera.
Utrera. Fuente de los ocho caños

Lo primero que vamos a encontrar al llegar a Utrera es la fuente de los 8 caños en el centro de una rotonda. Poco más adelante nos adentramos en las murallas atravesando el Arco de la Villa.
Utrera. Arco de la Villa

Callejeando encontraremos la bonita Parroquia de Santa María de la Mesa.
Utrera. Parroquia de Santa María de la Mesa

Y un poco más adelante a nuestra izquierda se encuentra el Castillo. Tanto el Castillo como la fuente desde la que tomo la fotografía muestran claramente su origen mozárabe.
Utrera. Fuente con el Castillo de fondo

Y prácticamente en frente a esta fuente está la Iglesia de Santiago.
Utrera. Iglesia de Santiago

Al ir saliendo de la bonita ciudad de Utrera, que me ha sorprendido gratamente por su majestuosos monumentos, volvemos la vista atrás para tener una bonita panorámica del castillo.
Utrera

Y ya toca coger una larga avenida para abandonar Utrera. Al llegar a la zona industrial dejamos la avenida y por la parte trasera de las industrias seguimos un camino que, en cuanto se aleja de la civilización, nos introduce en unos amplios campos de olivo que más adelante se transforman en campos de cereal.
Camino entre Utrera y Alcalá de Guadaira

El trayecto es prácticamente recto y no se tarda mucho, dada la velocidad a la que se circula, en llegar hasta Alcalá de Guadaira cuando son las 7 de la tarde. 
Alcalá de Guadaira

Se entra en la localidad atravesando el Puente de Carlos III sobre el río Guadaira. 
No es que esté demasiado cansado ni sea excesivamente tarde pero la cantidad de kilómetros que he hecho me dan tal vértigo que, pensando en lo que me queda por delante los siguientes días, opto por terminar aquí el día de hoy. Además, la siguiente localidad será Sevilla y no soy muy amigo de hacer noche en las grandes capitales. Sólo espero que esta kilómetrada no me pase factura en los días siguientes.
Lo curioso de esta primera etapa es que el único peregrino que me he encontrado iba en dirección contraria a la mía. No se si será lo que me vaya a encontrar en esta ruta, pero de momento todo es soledad, que por otro lado, también era lo que iba buscando. No obstante, empiezo a pensar que quizás no haya sido la mejor elección estar tan sólo en una situación tan jodida, tengo demasiado tiempo para pensar. Si bien es cierto, que consigo evadirme en muchos momentos por la belleza del entorno.





11 Foz de Lumbier - Leyre - Castillo Javier

Mapa de la ruta Foz de Lumbier - Leyre - Castillo Javier


Espectacular y dura ruta recorriendo algunos de los lugares más interesantes de Navarra. Esta ruta nos llevará al nordeste, tomando como punto de partida y final Sangüesa. Los lugares destacados que se visitan son el Pozo de las Hiedras, la Foz de Lumbier, el Monasterio de Leyre y el Castillo de Javier. 
Esta ruta tiene de todo pero el punto más complicado es la subida a la Sierra de Leyre, donde habrá que empujar la bici durante unos dos kilómetros. 
Sangüesa. Calle Mayor
Tras atravesar Sangüesa por su calle principal y cruzar el río Aragón por su antiguo puente se sale tranquilamente por la carretera NA-132 dirección a Aibar. 
Sangüesa. Iglesia de Santa Maria
En la primera curva de la carretera se abandona el asfalto en dirección al aeródromo de Sangüesa que dejaremos a nuestra izquierda mientras se circula por un camino de parcelaria, de momento sin muchas dificultades. 
Sangüesa. Aeródromo
Es un típico día de Otoño que ha amanecido frío y con niebla, y aunque el día ya se ha despejado, y hoy se superarán los 25º C, cuesta todavía entrar en calor. Poco a poco me voy acercando al bonito pueblo de Aibar. Todavía guardo en la memoria la dura llegada hasta Aibar durante las javieradas que hice en tiempos de estudiante. Y es que se divisaba el pueblo desde la lejanía y se iban superando pequeñas colinas pero parecía que nunca se iba a alcanzar y que cada vez que se superaba una colina el pueblo se distanciaba en vez de acercarse. 
Aibar
Se cruza Aibar por la parte baja siguiendo la carretera NA-8606 y poco después de llegar al cruce se abandona la carretera en busca del pozo de las hiedras. Al principio el camino de parcelaria hace que se avance sin dificultad pero pronto se coge una senda ancha que es el preludio de lo que viene a continuación. Tras pasar una zona de pinos se llega a un encinar donde también abunda el boj, y la senda se estrecha hasta pasar justamente con la bici. La senda está algo embarrada y muy resbaladiza por las lluvias caídas los días previos y en algunos tramos cuesta mantener el equilibrio. 
Senda de subida al Pazo de las Hiedras
La subida no es especialmente dura pero el agua complica el paso y se encuentran algunos tramos en los que no queda otra que bajarse de la bici para superar algún escalón. 
El ascenso termina al encontrarse con el camino ancho después de pasar una cancela. Al comenzar la bajada se encuentra, bien indicado, el bonito Pozo de las Hiedras. Si el agua recién caída ha ido mal en la subida, ahora pienso que con la sequía del verano, de no haber sido por las recientes lluvias la visita al Pozo no hubiese merecido la pena. 
Pozo de las Hiedras
El pozo de las hiedras se encuentra en las cercanías de Aibar y se trata de una vieja presa en la que abundan las hiedras. Es un pozo de forma circular se llena en época de lluvias, y un puente de madera permite el paso al otro lado del riachuelo. Situado en el barranco de la Bizkaia, destaca su valor paisajístico y ambiental, ya que el salto de agua coincide con un pequeño bosque de robles y encinas rodeado de arbustos. 
Pozo de las Hiedras
El regreso a Aibar es todo cuesta abajo por lo que se hace muy rápido. Al volver a Aibar se encuentra un bonito rincón con una antigua fuente y el lavadero. 
Aibar
De Aibar se va por pistas cómodas hacia Rocaforte. Se enlaza con un ramal del Camino de Santiago y se pasa junto a la Fuente de San Francisco, supongo que en honor al patrón Navarro que también peregrinó a Santiago y pasaría por estos parajes siguiendo lo que hoy se conoce como Camino Aragonés. 
Fuente de San Francisco
Enseguida se llega a la peculiar localidad de Rocaforte. Peculiar porque parece estar apartada del mundanal ruido suspendida sobre la montaña en la que se asienta. 
Rocaforte
Ahora se baja de Rocaforte para dirigirse a Liédena. Justo frente a la papelera el camino parece desaparecer pero continúa recto apenas visible y muy cerrado por la vegetación, constancia de su falta de uso. Finalmente se enlaza con la carretera NA-127, que se sigue hasta las inmediaciones de Liédena. Poco antes de llegar a cruzar el río Irati encontramos los vestigios del trazado del antiguo tren del Irati que unía Pamplona con Sangüesa, aunque fue ideado principalmente para sacar madera del entorno de la Selva del Irati. 
Vía verde del Irati
Se continúa siguiendo la Vía verde del Irati hasta Lumbier ya que el trazado de este tren atravesaba espectacularmente el interior de la foz. Y antes que el tren, este trazado era recorrido por un ramal secundario del Camino de Santiago Aragonés que de Liédena se dirigía hasta la venta de Lumbier atravesando el río Irati por el Puente del Diablo. 
Puente del Diablo en la Foz de Lumbier
Foz de Lumbier
Los restos del Puente del Diablo cuelgan espectacularmente por la boca de salida de la Foz de Lumbier, aunque la vía se adentra en la foz a través de un túnel excavado en la propia roca de la Sierra de Leyre. 
Túnel de entrada a la Foz de Lumbier
Una vez que se atraviesa el túnel y se encuentra uno dentro de la garganta de la foz, no se puede hacer otra cosa que asombrarse ante la maravilla que ha creado la naturaleza con el paso del tiempo. También impresiona lo que es capaz de hacer el hombre y como las antiguas obras de ingeniería se adaptaban perfectamente al medio. 
Foz de Lumbier
El entorno invita a hacer un descanso para disfrutar y apreciar de las vistas y la belleza del entorno, mires donde mires. 
Foz de Lumbier
La Foz de Lumbier es un paisaje espectacular formado por roca y árboles atravesados por el río Irati. Toda la foz, de 1,3 Km de largo, está atravesada por un camino que antiguamente era una vía ferroviaria para transportar madera. Está declarada Reserva Natural como protección de una importante colonia de aves rapaces en la que destacan los buitres leonados y el alimoche. En la boca de la Foz de Lumbier encontramos las ruinas del puente del Diablo por el que antiguamente discurría el Camino de Santiago. 
Foz de Lumbier
La verdad que cuesta ponerse nuevamente en marcha y abandonar este lugar que tiene un encanto que atrapa. No obstante, hay que continuar que ya va siendo hora de comer, y además de llenar el buche, todavía me queda más de la mitad de la ruta por hacer, incluida la subida a la Sierra de Leyre. 
Plácidamente se llega a Lumbier y tras atravesar el Puente de las Cabras, voy a buscar un lugar para comer algo, tampoco mucho que hay que continuar. 
Lumbier. Puente de las Cabras
Tras la parada toca continuar y además cuesta arriba. Tras pasar junto al camping y las piscinas se deja el cómodo camino y se toma otro que ya empieza a tomar pendiente. Al principio el camino está bien aunque la pendiente en algunos tramos es descomunal, con rampas del 20%. 
Vista de Lumbier subiendo a la Sierra de Leyre
Tras sufrir durante algo unos dos kilómetros con estas rampas, el camino todavía se vuelve más infernal. Se abandona este camino ancho y se coge una senda que enseguida deja de ser ciclable porque se convierte en una cascajera constante por la que es imposible avanzar sobre la bici. No queda otra que continuar empujando, lo que supone un esfuerzo igual o mayor que hacerlo sobre la bici. 
Senda de subida a la Sierra de Leyre
En algunos momentos parecía que la senda iba a ser benévola conmigo, que la zona de cascajo había terminado y me montaba sobre la bici, pero 10 metros después me tenía que volver a bajar para continuar acarreando la bici. A pesar del esfuerzo de llevar la bici a cuestas, no llega siquiera a media hora, y menos de 2 kilómetros, el total del vía crucis, hasta que se encuentra un camino ancho. 
Sin embargo, todavía no se ha hecho cima, durante otro kilómetro y medio el camino sigue ascendiendo, sólo que después de lo que se ha pasado, esto es una autopista y la subida se hace muy llevadera. 
Fin del ascenso a la Sierra de Leyre
Así, el ascenso se puede dividir en tres tramos de kilómetro y medio, el primero de buen camino pero de pendientes endiabladas, el segundo inciclable de la cascajera y el tercero de relativa comodidad. 
Una vez alcanzada la cima se tiene una bonita panorámica del Pantano de Yesa y todo su entorno. 
Vistas desde la Sierra de Leyre
A pesar de que el camino tiene grandes surcos hechos por el agua, el descenso se hace plácidamente hasta encontrarnos con una antigua carretera. Daba por hecho que hasta el monasterio sería todo bajada pero para mi sorpresa al enlazar con esta vieja carretera el camino se vuelve ascendente. La subida dura algo menos de un kilómetro y luego por un terreno más de sube y baja llegamos hasta el Monasterio. No se de que carretera se trata ni a donde lleva, aunque parece que fuera una antigua vía de acceso que hace mucho que perdió su utilidad por el estado del firme, pero al llegar a las inmediaciones del monasterio descubro que también está cortada al tráfico. 
Llegando al Monasterio de Leyre
Finalmente, tras un último repecho, se llega al emblemático Monasterio de Leyre, donde hago una parada, no sólo para admirar el conjunto arquitectónico sino para tomar un respiro. Dudo si subir a visitar la Fuente de Virila y su mítica historia, pero finalmente decido continuar ya que el tiempo se me echa encima y además desconfío de mi forma física para añadir más kilómetros a la ya dura ruta. 
El Monasterio de Leyre se alza en terrenos del municipio de Yesa sobre el ramal del Camino de Santiago Aragonés. En Leyre están los pilares del viejo Reyno y el panteón de sus primeros reyes. Leyre es el principal monumento románico de Navarra y uno de los conjuntos altomedievales más atractivos de España. El monasterio tuvo una gran relevancia en la historia del reino de Pamplona y posteriormente en el de Navarra, así como en la Reconquista. 
Monasterio de Leyre
Al bajar del Monasterio descubro que también está cerrado al paso, no sólo por una sino por hasta tres cancelas. Sin embargo, esta carretera si que presenta un asfalto en perfecto estado, lo que me desconcierta todavía más sobre el por qué estas carreteras están cerradas. 
Tras superar estas barreras y sobrepasar la autovía se llega hasta el Pantano de Yesa y la antigua carretera NA-2420 que lo recorre. Se sigue esta carretera hasta la localidad de Yesa. La ampliación de la presa ha modificado las carreteras del entorno así que la ruta que quería seguir está cerrada. 
Presa de Yesa
Opto por seguir la carretera NA-5410 hasta Javier. Este cambio en la ruta me va a permitir conocer el Puente de los Roncaleses. No tenía conocimiento de la existencia de las ruinas de este puente medieval, pero he podido saber de él en un panel informativo en el Monasterio de Leyre. 
Yesa
Impresiona la solemnidad del puente que aparenta una gran robustez y que sin embargo no ha debido poder soportar la fuerza de la naturaleza y está parcialmente derruido. Este puente debió tener gran importancia en su tiempo ya que no abundaban los pasos para superar estos grandes ríos y además, se encontraba en las rutas de la Cañada de los Roncaleses y el Camino de Santiago Aragonés. 
Puente de los Roncaleses
Continúo por la cañada en dirección a Javier, aunque enseguida debo continuar por carretera hasta encontrarme, después de un repecho, en el Castillo de Javier. La verdad había estado varias veces en Javier, pero siempre en las javieradas y atestado de gente, por lo que poder admirar este lugar tan emblemático en la historia de Navarra, prácticamente en solitario, sobrecoge. 
Castillo de Javier
El castillo de Javier nació como torre de señales y vigilancia en el siglo X y es la casa natal del patrón de Navarra, San Francisco Javier. El castillo y la villa de Javier fueron ganados por Sancho VII de Navarra en torno al año 1223. Un noble aragonés los había dado como garantía por un préstamo que le concedió el monarca navarro, pero al acabar el plazo y no poder hacer frente al pago, pasaron a la propiedad de Sancho. En torno a esta Torre del Homenaje o San Miguel se fueron añadiendo estancias. El castillo fue erigido sobre roca viva, y ha sufrido varias restauraciones a lo largo de la historia. Tras la conquista de Navarra el castillo pertenecía a María de Azpilcueta, oriunda del Valle de Baztán, casada con Juan de Jaso (padres de San Franciso Javier), cuya familia defendía la independencia del reino y de hecho dos de los hermanos de Javier participaron en el intento de reconquistar el reino en 1521 estando presentes en la caída del Castillo de Maya en 1522. Por la resistencia mostrada el Cardenal Cisneros ordenó la demolición completa del castillo en 1516, aunque sólo se realizó un desmochando de la parte fuerte del mismo. El castillo fue restaurado a mediados del siglo XX y reformado con motivo del Quinto Centenario del nacimiento de San Francisco Javier, celebrado en el año 2006. 
Después de un momento de admiración del Castillo, vuelvo sobre mis pasos para ir en busca nuevamente de la Cañada de los Roncaleses que coincide en cierta manera con el Camino del Papa que lleva hasta Sangüesa. Este camino por la orilla del río Aragón presenta unas inmejorables vistas de toda la zona. Hay que tener cuidado en algunas zonas ya que el camino bordea en ciertos tramos el acantilado al río y además la senda presenta varios desprendimientos que pueden hacer el paso peligroso.
Camino del Papa
Una vez terminada la ruta, y de vuelta a casa en coche, hago una parada para conocer las ruinas romanas de Liédena, que se encuentran junto a la autovía justo frente a la entrada de la Foz de Lumbier y desde donde se tiene una bonita panorámica de la foz y el Puente del Diablo.
Ruinas romanas de Liédena