11 Foz de Lumbier - Leyre - Castillo Javier

Mapa de la ruta Foz de Lumbier - Leyre - Castillo Javier


Espectacular y dura ruta recorriendo algunos de los lugares más interesantes de Navarra. Esta ruta nos llevará al nordeste, tomando como punto de partida y final Sangüesa. Los lugares destacados que se visitan son el Pozo de las Hiedras, la Foz de Lumbier, el Monasterio de Leyre y el Castillo de Javier. 
Esta ruta tiene de todo pero el punto más complicado es la subida a la Sierra de Leyre, donde habrá que empujar la bici durante unos dos kilómetros. 
Sangüesa. Calle Mayor
Tras atravesar Sangüesa por su calle principal y cruzar el río Aragón por su antiguo puente se sale tranquilamente por la carretera NA-132 dirección a Aibar. 
Sangüesa. Iglesia de Santa Maria
En la primera curva de la carretera se abandona el asfalto en dirección al aeródromo de Sangüesa que dejaremos a nuestra izquierda mientras se circula por un camino de parcelaria, de momento sin muchas dificultades. 
Sangüesa. Aeródromo
Es un típico día de Otoño que ha amanecido frío y con niebla, y aunque el día ya se ha despejado, y hoy se superarán los 25º C, cuesta todavía entrar en calor. Poco a poco me voy acercando al bonito pueblo de Aibar. Todavía guardo en la memoria la dura llegada hasta Aibar durante las javieradas que hice en tiempos de estudiante. Y es que se divisaba el pueblo desde la lejanía y se iban superando pequeñas colinas pero parecía que nunca se iba a alcanzar y que cada vez que se superaba una colina el pueblo se distanciaba en vez de acercarse. 
Aibar
Se cruza Aibar por la parte baja siguiendo la carretera NA-8606 y poco después de llegar al cruce se abandona la carretera en busca del pozo de las hiedras. Al principio el camino de parcelaria hace que se avance sin dificultad pero pronto se coge una senda ancha que es el preludio de lo que viene a continuación. Tras pasar una zona de pinos se llega a un encinar donde también abunda el boj, y la senda se estrecha hasta pasar justamente con la bici. La senda está algo embarrada y muy resbaladiza por las lluvias caídas los días previos y en algunos tramos cuesta mantener el equilibrio. 
Senda de subida al Pazo de las Hiedras
La subida no es especialmente dura pero el agua complica el paso y se encuentran algunos tramos en los que no queda otra que bajarse de la bici para superar algún escalón. 
El ascenso termina al encontrarse con el camino ancho después de pasar una cancela. Al comenzar la bajada se encuentra, bien indicado, el bonito Pozo de las Hiedras. Si el agua recién caída ha ido mal en la subida, ahora pienso que con la sequía del verano, de no haber sido por las recientes lluvias la visita al Pozo no hubiese merecido la pena. 
Pozo de las Hiedras
El pozo de las hiedras se encuentra en las cercanías de Aibar y se trata de una vieja presa en la que abundan las hiedras. Es un pozo de forma circular se llena en época de lluvias, y un puente de madera permite el paso al otro lado del riachuelo. Situado en el barranco de la Bizkaia, destaca su valor paisajístico y ambiental, ya que el salto de agua coincide con un pequeño bosque de robles y encinas rodeado de arbustos. 
Pozo de las Hiedras
El regreso a Aibar es todo cuesta abajo por lo que se hace muy rápido. Al volver a Aibar se encuentra un bonito rincón con una antigua fuente y el lavadero. 
Aibar
De Aibar se va por pistas cómodas hacia Rocaforte. Se enlaza con un ramal del Camino de Santiago y se pasa junto a la Fuente de San Francisco, supongo que en honor al patrón Navarro que también peregrinó a Santiago y pasaría por estos parajes siguiendo lo que hoy se conoce como Camino Aragonés. 
Fuente de San Francisco
Enseguida se llega a la peculiar localidad de Rocaforte. Peculiar porque parece estar apartada del mundanal ruido suspendida sobre la montaña en la que se asienta. 
Rocaforte
Ahora se baja de Rocaforte para dirigirse a Liédena. Justo frente a la papelera el camino parece desaparecer pero continúa recto apenas visible y muy cerrado por la vegetación, constancia de su falta de uso. Finalmente se enlaza con la carretera NA-127, que se sigue hasta las inmediaciones de Liédena. Poco antes de llegar a cruzar el río Irati encontramos los vestigios del trazado del antiguo tren del Irati que unía Pamplona con Sangüesa, aunque fue ideado principalmente para sacar madera del entorno de la Selva del Irati. 
Vía verde del Irati
Se continúa siguiendo la Vía verde del Irati hasta Lumbier ya que el trazado de este tren atravesaba espectacularmente el interior de la foz. Y antes que el tren, este trazado era recorrido por un ramal secundario del Camino de Santiago Aragonés que de Liédena se dirigía hasta la venta de Lumbier atravesando el río Irati por el Puente del Diablo. 
Puente del Diablo en la Foz de Lumbier
Foz de Lumbier
Los restos del Puente del Diablo cuelgan espectacularmente por la boca de salida de la Foz de Lumbier, aunque la vía se adentra en la foz a través de un túnel excavado en la propia roca de la Sierra de Leyre. 
Túnel de entrada a la Foz de Lumbier
Una vez que se atraviesa el túnel y se encuentra uno dentro de la garganta de la foz, no se puede hacer otra cosa que asombrarse ante la maravilla que ha creado la naturaleza con el paso del tiempo. También impresiona lo que es capaz de hacer el hombre y como las antiguas obras de ingeniería se adaptaban perfectamente al medio. 
Foz de Lumbier
El entorno invita a hacer un descanso para disfrutar y apreciar de las vistas y la belleza del entorno, mires donde mires. 
Foz de Lumbier
La Foz de Lumbier es un paisaje espectacular formado por roca y árboles atravesados por el río Irati. Toda la foz, de 1,3 Km de largo, está atravesada por un camino que antiguamente era una vía ferroviaria para transportar madera. Está declarada Reserva Natural como protección de una importante colonia de aves rapaces en la que destacan los buitres leonados y el alimoche. En la boca de la Foz de Lumbier encontramos las ruinas del puente del Diablo por el que antiguamente discurría el Camino de Santiago. 
Foz de Lumbier
La verdad que cuesta ponerse nuevamente en marcha y abandonar este lugar que tiene un encanto que atrapa. No obstante, hay que continuar que ya va siendo hora de comer, y además de llenar el buche, todavía me queda más de la mitad de la ruta por hacer, incluida la subida a la Sierra de Leyre. 
Plácidamente se llega a Lumbier y tras atravesar el Puente de las Cabras, voy a buscar un lugar para comer algo, tampoco mucho que hay que continuar. 
Lumbier. Puente de las Cabras
Tras la parada toca continuar y además cuesta arriba. Tras pasar junto al camping y las piscinas se deja el cómodo camino y se toma otro que ya empieza a tomar pendiente. Al principio el camino está bien aunque la pendiente en algunos tramos es descomunal, con rampas del 20%. 
Vista de Lumbier subiendo a la Sierra de Leyre
Tras sufrir durante algo unos dos kilómetros con estas rampas, el camino todavía se vuelve más infernal. Se abandona este camino ancho y se coge una senda que enseguida deja de ser ciclable porque se convierte en una cascajera constante por la que es imposible avanzar sobre la bici. No queda otra que continuar empujando, lo que supone un esfuerzo igual o mayor que hacerlo sobre la bici. 
Senda de subida a la Sierra de Leyre
En algunos momentos parecía que la senda iba a ser benévola conmigo, que la zona de cascajo había terminado y me montaba sobre la bici, pero 10 metros después me tenía que volver a bajar para continuar acarreando la bici. A pesar del esfuerzo de llevar la bici a cuestas, no llega siquiera a media hora, y menos de 2 kilómetros, el total del vía crucis, hasta que se encuentra un camino ancho. 
Sin embargo, todavía no se ha hecho cima, durante otro kilómetro y medio el camino sigue ascendiendo, sólo que después de lo que se ha pasado, esto es una autopista y la subida se hace muy llevadera. 
Fin del ascenso a la Sierra de Leyre
Así, el ascenso se puede dividir en tres tramos de kilómetro y medio, el primero de buen camino pero de pendientes endiabladas, el segundo inciclable de la cascajera y el tercero de relativa comodidad. 
Una vez alcanzada la cima se tiene una bonita panorámica del Pantano de Yesa y todo su entorno. 
Vistas desde la Sierra de Leyre
A pesar de que el camino tiene grandes surcos hechos por el agua, el descenso se hace plácidamente hasta encontrarnos con una antigua carretera. Daba por hecho que hasta el monasterio sería todo bajada pero para mi sorpresa al enlazar con esta vieja carretera el camino se vuelve ascendente. La subida dura algo menos de un kilómetro y luego por un terreno más de sube y baja llegamos hasta el Monasterio. No se de que carretera se trata ni a donde lleva, aunque parece que fuera una antigua vía de acceso que hace mucho que perdió su utilidad por el estado del firme, pero al llegar a las inmediaciones del monasterio descubro que también está cortada al tráfico. 
Llegando al Monasterio de Leyre
Finalmente, tras un último repecho, se llega al emblemático Monasterio de Leyre, donde hago una parada, no sólo para admirar el conjunto arquitectónico sino para tomar un respiro. Dudo si subir a visitar la Fuente de Virila y su mítica historia, pero finalmente decido continuar ya que el tiempo se me echa encima y además desconfío de mi forma física para añadir más kilómetros a la ya dura ruta. 
El Monasterio de Leyre se alza en terrenos del municipio de Yesa sobre el ramal del Camino de Santiago Aragonés. En Leyre están los pilares del viejo Reyno y el panteón de sus primeros reyes. Leyre es el principal monumento románico de Navarra y uno de los conjuntos altomedievales más atractivos de España. El monasterio tuvo una gran relevancia en la historia del reino de Pamplona y posteriormente en el de Navarra, así como en la Reconquista. 
Monasterio de Leyre
Al bajar del Monasterio descubro que también está cerrado al paso, no sólo por una sino por hasta tres cancelas. Sin embargo, esta carretera si que presenta un asfalto en perfecto estado, lo que me desconcierta todavía más sobre el por qué estas carreteras están cerradas. 
Tras superar estas barreras y sobrepasar la autovía se llega hasta el Pantano de Yesa y la antigua carretera NA-2420 que lo recorre. Se sigue esta carretera hasta la localidad de Yesa. La ampliación de la presa ha modificado las carreteras del entorno así que la ruta que quería seguir está cerrada. 
Presa de Yesa
Opto por seguir la carretera NA-5410 hasta Javier. Este cambio en la ruta me va a permitir conocer el Puente de los Roncaleses. No tenía conocimiento de la existencia de las ruinas de este puente medieval, pero he podido saber de él en un panel informativo en el Monasterio de Leyre. 
Yesa
Impresiona la solemnidad del puente que aparenta una gran robustez y que sin embargo no ha debido poder soportar la fuerza de la naturaleza y está parcialmente derruido. Este puente debió tener gran importancia en su tiempo ya que no abundaban los pasos para superar estos grandes ríos y además, se encontraba en las rutas de la Cañada de los Roncaleses y el Camino de Santiago Aragonés. 
Puente de los Roncaleses
Continúo por la cañada en dirección a Javier, aunque enseguida debo continuar por carretera hasta encontrarme, después de un repecho, en el Castillo de Javier. La verdad había estado varias veces en Javier, pero siempre en las javieradas y atestado de gente, por lo que poder admirar este lugar tan emblemático en la historia de Navarra, prácticamente en solitario, sobrecoge. 
Castillo de Javier
El castillo de Javier nació como torre de señales y vigilancia en el siglo X y es la casa natal del patrón de Navarra, San Francisco Javier. El castillo y la villa de Javier fueron ganados por Sancho VII de Navarra en torno al año 1223. Un noble aragonés los había dado como garantía por un préstamo que le concedió el monarca navarro, pero al acabar el plazo y no poder hacer frente al pago, pasaron a la propiedad de Sancho. En torno a esta Torre del Homenaje o San Miguel se fueron añadiendo estancias. El castillo fue erigido sobre roca viva, y ha sufrido varias restauraciones a lo largo de la historia. Tras la conquista de Navarra el castillo pertenecía a María de Azpilcueta, oriunda del Valle de Baztán, casada con Juan de Jaso (padres de San Franciso Javier), cuya familia defendía la independencia del reino y de hecho dos de los hermanos de Javier participaron en el intento de reconquistar el reino en 1521 estando presentes en la caída del Castillo de Maya en 1522. Por la resistencia mostrada el Cardenal Cisneros ordenó la demolición completa del castillo en 1516, aunque sólo se realizó un desmochando de la parte fuerte del mismo. El castillo fue restaurado a mediados del siglo XX y reformado con motivo del Quinto Centenario del nacimiento de San Francisco Javier, celebrado en el año 2006. 
Después de un momento de admiración del Castillo, vuelvo sobre mis pasos para ir en busca nuevamente de la Cañada de los Roncaleses que coincide en cierta manera con el Camino del Papa que lleva hasta Sangüesa. Este camino por la orilla del río Aragón presenta unas inmejorables vistas de toda la zona. Hay que tener cuidado en algunas zonas ya que el camino bordea en ciertos tramos el acantilado al río y además la senda presenta varios desprendimientos que pueden hacer el paso peligroso.
Camino del Papa
Una vez terminada la ruta, y de vuelta a casa en coche, hago una parada para conocer las ruinas romanas de Liédena, que se encuentran junto a la autovía justo frente a la entrada de la Foz de Lumbier y desde donde se tiene una bonita panorámica de la foz y el Puente del Diablo.
Ruinas romanas de Liédena

08 Lugo-Santiago

Etapa 8: Lugo - Santiago

Distancia: 99 Km
Hora inicio: 8.10 h
Hora final: 16.30 h
Velocidad media: 13,8 Km/h
Desnivel acumulado: 1.913 m
Tiempo sobre la bici: 7 h 10 min


Comienza la última jornada de esta gran aventura con el día encapotado y gris callejeando por el bonito casco histórico de Lugo. Salimos del recinto amurallado por la puerta de Santiago y enseguida terminamos de salir de Lugo al cruzar el río Miño por su puente romano. 
Lugo. Puente romano sobre el río Miño
Vamos a hacer muchos kilómetros por carretera así que como además tampoco vamos a encontrar grandes dificultades, se avanza con relativa comodidad, si tenemos en cuenta la paliza que ya llevamos acumulada. Tras pasar San Vicente de O burgo, cuando ya llevamos 10 km sobre el asfalto, encontramos una bonita senda emboscada que después de tanta carretera se disfruta enormemente y que desemboca en Bacurín.
Este tramo es espectacular y un balón de oxígeno para los días de sol, pero no dura mucho ya que enseguida volvemos a la carretera que habíamos dejado anteriormente. 

Son curiosas las iglesias-cementerios que abundan por estas tierras, como ejemplo, esta de San Román de Retorta.
Iglesia románica de San Román de Retorta

Pasado San Román volvemos a abandonar momentáneamente el asfalto para subir el monte de Arneiro. La etapa es puramente rompepiernas pero después de lo duro que ha sido este Camino se puede decir que es un paseo. Se avanza con relativa velocidad y comodidad sobrepasando pequeños pueblos rurales. 
El asfalto es el medio predominante pero de vez en cuando se recorren pequeños tramos por bonitos senderos o caminos rurales que nos apartan de la civilización.
Cuando llevamos recorridos 30 Km nos encontramos la mayor dificultad del día, la subida a Hospital das Seixas por la Sierra de Careón. El entorno es espectacular y compensa la dureza de la subida después de la cantidad de kilómetros acumulados.
Subida a Hospital das Seixas
Por la Sierra de Careón pasamos de la provincia de Lugo a la de La Coruña.
Sierra deA Careón

En el descenso ya se puede divisar en la distancia Melide, lugar donde el Camino Primitivo se encuentra con el Francés.
Acercándonos a Melide

Y como es costumbre, en Melide hay que degustar el delicioso pulpo con cachelos y que cuando hice el Camino Francés no tuve oportunidad porque pasé por aquí poco después de haber almorzado.
Pulpo típico en Melide

Mientras estoy deleitándome con el pulpo veo pasar constantemente gente como si fuera una romería, es la diferencia entre el Camino Francés y el resto de los Caminos, especialmente cuando ya quedan pocos kilómetros para llegar a Santiago. Está claro que a partir de ahora voy a tener que ir esquivando peregrinos.
Por otro lado, ya se lo que me espera de aquí en adelante y no tengo grandes dificultades y si un bonito recorrido así que ya sólo me queda disfrutar de mis últimas pedaladas y esperar que no tenga ningún percance.
Cuando reanudo el camino compruebo que la mayor parte de los peregrinos que he estado viendo pasar han debido hacer final de etapa en Melide por lo que tampoco tengo que ir evitando a tanta gente.
Si cuando realicé el Camino Francés iba sufriendo por los calambres, este año voy disfrutando enormemente. Parece mentira con lo diferentes que son ambos Caminos, y lo duro, por decirlo suavemente, que es el del Norte y Primitivo.

Parte del recorrido se transita entre bosques y atravesando algunos pequeños arroyos, por lo que la travesía es de lo más placentera. Tampoco hay que confiarse porque esta zona es un continuo sube y baja, muy rompepiernas, aunque después de lo sufrido en anteriores jornadas, esto es un paseo.

Cuando estoy a unos 30 Km de Santiago encuentro el bar en el que me detuve en mi anterior Camino y también hago una breve parada antes de afrontar el último tramo de esta aventura.
Así, ya poco a poco pues ya veo que llegaré, me encuentro ante el último escollo, la subida al Monte do Gozo. Hace dos años se me hizo eterna esta subida pero esta vez como voy concienciado de lo que me espera me lo tomo con más tranquilidad y así llego hasta la cima, a las puertas ya de Santiago. Aquí hago un pequeño descanso para tomar un refrigerio e ir a visitar las esculturas de los peregrinos.
Monte do Gozo

Finalmente ya no queda prácticamente más que dejarse llevar cuesta abajo hasta la plaza del Obradoiro.
Fin de Camino en la Plaza del Obradoiro

Como ruedo sobre terreno conocido, antes de llegar a la Catedral cojo el albergue, me ducho y cambio de ropa, y preparo lo que mandaré por correo a casa. Así, termino esta impresionante aventura, 8 días de haber empezado a rodar en Irún, en la frontera con Francia.
Como es de rigor, voy en primer lugar a enviar la bici a casa, después a conseguir la Compostela y antes de ir a cenar, a compara algún detalle para los peques de la casa que tanto se les echa de menos después de tantos días fuera.
A diferencia del Francés, esta vez el Camino lo he hecho totalmente en solitario, más que nada porque no me he encontrado a ningún bicigrino con quien compartir el viaje.




07 Grandas de Salime-Lugo

Etapa 7: Grandas de Salime - Lugo

Distancia: 91 Km
Hora inicio: 8.00 h
Hora final: 17.30 h
Velocidad media: 15,0 Km/h
Desnivel acumulado: 1.870 m
Tiempo sobre la bici: 6 h 05 min.
Mapa y Perfil Etapa 7: Grandas - Lugo

Ayer fue un día muy largo por lo que me levanto un poco temeroso de como me encontraré de cansado. Sin embargo, para mi sorpresa, me encuentro muy bien, cansado, pero nada excepcional para la paliza que llevo. Por supuesto, soy el último en abandonar el albergue.
También terminé con la rueda trasera, no se si pinchada o deshinchada. Ya se me deshinchó hace tres días y después de volverla a hinchar había podido seguir sin problema. La bomba parece que no va muy bien así que la hincho lo suficiente para ir en busca de la gasolinera que me han indicado que hay a 1 kilómetro. Así, en vez de tomar el Camino cojo la alternativa de la carretera para ir a buscar la estación de servicio. La salida de Grandas de Salime es en subida, como serán los próximos 12 kilómetros hasta coronar el puerto del Acevo, y cambiar Asturias por Galicia. Paro a inflar la rueda pero me llevo la sorpresa de que la gasolinera no abre hasta las 8.30. Sopeso esperar o continuar, y opto por inflar la rueda con la bomba y continuar, entiendo que tarde o temprano encontraré otra gasolinera... infeliz!!!
Al kilómetro de continuar ya tengo la llanta en el suelo así que decido parar  y definitivamente cambiar la cámara. Así lo hago, junto a unos contenedores para poder así deshacerme de la cámara vieja. Cambiada la cámara espero no tener más imprevistos a causa de la rueda trasera. No hago ni 200 m cuando tengo de nuevo la llanta en el suelo... No puede ser!!! Pero si había repasado la cubierta y todo por si había algún pincho!!!! Bueno, pues como tengo una última cámara no queda más remedio que volver a cambiarla y repasar concienzudamente el interior de la cámara para asegurarme de que no hay nada que me haga pinchar. Quito la cámara pinchada, y no encuentro nada raro... Cuando voy a poner la última cámara compruebo que está rajada... y ahora que!!! Pues primero desando los 200 m, recupero la primera cámara que pinché y luego otro kilómetro para llegar nuevamente a la estación de servicio a eso de las 9 de la mañana. Hincho la rueda y espero a ver si se desinfla mientras desayuno algo. Vaya, ahora no vuelve a perder aire!!! Por si acaso vuelvo a Grandas y compro un par de cámaras y una bomba nueva. 
Así, hora y media después de haber emprendido la marcha, me encuentro en el lugar de partida, cansado y quemado.
Pues no queda otra que apretar los riñones e intentar recuperar algo del tiempo perdido para que no se me haga muy tarde para llegar a Lugo. Por ello, la subida al puerto del Acevo la hago prácticamente sin levantar la cabeza a piñón fijo y el último tramo por carretera para evitar una zona complicada. El puerto no es excesivamente duro salvo por la longitud del mismo, y en mi caso por la necesidad de avanzar con premura. No obstante, los caminos son realmente bonitos rodeados unas veces de robles otras de pastos.
Una vez coronado el puerto, el descenso hasta A Fonsagrada lo hago alternando la carretera y el camino para ganar el tiempo perdido y tomarme el resto de la etapa a ritmo más tranquilo. Para llegar a A Fonsagrada hay que subir un último exigente repecho pero como recompensa hago un alto en el camino para almorzar y reponer fuerzas.
Sigo un poco obsesionado con el retraso acumulado así que continuaré por carretera hasta llegar a O Cádavo. Antes de nada, saliendo de A Fonsagrada encuentro un terreno rompepiernas hasta que definitivamente el camino se vuelve favorable con el descenso hasta Paradavella.
No obstante, a continuación tenemos que afrontar la subida a A Lastra que nuevamente nos va a hacer esforzarnos en gran medida. Entonces nuevamente tenemos un tramo de descanso hasta bajar a O Cádavo.
Se sale de O Cádavo por un camino asfaltado que poco a poco va aumentando la pendiente. Pasamos por Pradeda donde dejamos el asfalto y el Camino se vuelve de tierra mientras que sigue aumentando la pendiente hasta que hacemos cumbre en el alto da Baqueriza, justo donde el camino llega a la carretera. No obstante, la carretera ni la tocamos, el Camino se vuelve a separar de la misma y recorremos un bonito bosque mezcla de pinares y mote bajo, ahora por una zona cómoda que enseguida además se vuelve cuesta abajo hasta llegar a Vilabade, a mitad de descenso.
Vilabade - Iglesia de Santa María
El descenso, ahora por camino asfaltado, termina en Castroverde, aunque ya no nos vamos a encontrar ninguna dificultad reseñable en lo que queda de etapa. Llegando a Souto de Torres entramos en un bonito camino flanqueado de árboles.
Camino de Souto de Torres

Poco después de Souto volvemos a la carretera, atravesando algunos pequeños pueblos hasta llegar a Soutomerille, donde volvemos a encontrar camino de tierra durante un breve momento. 
El terreno es rompepiernas ya que nos encontramos algún fuerte repecho, pero como no hay ningún puerto se va relativamente rápido.
En las inmediaciones de Bascuas también vamos a abandonar brevemente el asfalto para recorrer una tranquila vía pecuaria. Posteriormente tenemos que compartir trazado con los vehículos por la carretera LU-530 por lo que hay que circular con mucha precaución. Enseguida de abandonar esta carretera por otra que lleva a Manzoi, volvemos a recorrer la campiña Lucense por bonitos y entretenidos caminos rurales.
Poco a poco nos vamos acercando a Lugo y vamos abandonando el terreno rural para ir encontrando mayor cantidad de fincas recreativas y residenciales. 
Al llegar a Lugo lo primero que vamos a encontrar son sus bonitas murallas en perfecto estado de conservación con sus innumerables torres. La entrada al centro amurallado se hace por la puerta de San Pedro.
Lugo - Murallas
Lugo - Puerta de San Pedro
Después de callejear un poco para encontrar el albergue y darme una ducha, salgo a recorrer y conocer esta bonita ciudad, en la que hasta ahora no había tenido oportunidad de visitar. Después de los nervios de par de mañana, al final he llegado hasta pronto, y es que la etapa en sí tenía sólo 80 Km, aunque yo entre idas y venidas he pasado los 90.
Catedral de Lugo








Tren Vasco-Navarro (Bergara-Estella)

Mapa y Perfil de la Ruta

Aprovechando las vacaciones de Semana Santa de este año, 2017, llevo a la familia a Bilbao para estar con unos amigos, y yo vuelvo a casa en bici durante 4 jornadas. El objetivo primordial de esta escapada era realizar el recorrido íntegro del antiguo trazado del tren Vasco-Navarro. Este recorrido, incluidos sus dos ramales a Oñate y a Estíbaliz, lo llevo a cabo en tres días, haciendo noche en Mondragón y Vitoria. No obstante, el día que termino en Mondragón, en realidad parto de Gernica. Mi desconocimiento del tramo inicial hasta Landa es total por lo que busco información por internet y descubro el gran trabajo que ha hecho Javier Suso al respecto. 
No quiero describir la historia del Trenico ya que Javier lo ha hecho ya de manera magistral por lo que mi intención es describir el recorrido, comprobar como se encuentra actualmente el trazado y soñar con la recuperación íntegra como vía verde.
Si mi información no está muy equivocada, el inicio del antiguo trazado del Vasco-Navarro debería de estar en Osintxu, a la altura del puente de los cuatro arcos del siglo XVI, a unos 6 km de Bergara. Si bien, 2 km antes, en Placencia, se puede comenzar a recorrer el carril bici que pertenecía al recorrido de otro tren, el de los Ferrocarriles Vascongados. 
Puente de Osintxu sobre el río Deba
El comienzo es muy placentero ya que el carril bici en el que se ha convertido el trazado está perfectamente asfaltado. No obstante, como no se me han cargado en el GPS todo los puntos marcados, voy a ritmo tranquilo para intentar no saltarme ninguno punto de interés.
Al paso por Merkolalde no encuentro vestigios del tren y rápidamente llego al cruce del ramal de Zumárrga que recorrían los citados Ferrocarriles Vascongados. 
Cruce Ramal de Zumarrága
Empiezo a comprobar que si bien el recorrido del carril bici de la vía verde está en perfecto estado, su trazado no coincide en muchas ocasiones con el original del tren que ha sido engullido por las edificaciones e industrias.
Así, en el propio cruce del ramal de Zumárraga es imposible continuar por el trazado del Vasco-Navarro. Yo opto por seguir unos metros el ramal y a la altura de un caserío bajar y recuperar el trazado, en vez de continuar por el carril bici y no poder observar este cruce. El ramal no está asfaltado sino que parece mantener el firme original, lo cual bajo mi humilde opinión, es mucho más interesante, aunque incomode el avance en bicicleta.
Recorrido por Bergara
Así, sin más dificultades, se llega a Bergara, donde se cruza por primera vez el río Deba, aunque el puente original ya ha desaparecido.
Puente sobre el río Deba en Bergara
Conforme vamos callejeando volvemos a cruzar el río otras dos veces, esta vez por los puentes originales.
Tercer puente sobre el Deba en Bergara y al fondo el túnel de Gabiria.
Tras el tercero de los puentes entramos en el túnel de Gabiria. El túnel original ha sido ampliado debido también al paso de la carretera y por eso la entrada no pertenece al estilo del trenico. A mitad del túnel podemos ver el cambio de estilo y el verdadero túnel original, al igual que la salida.
Interior del túnel de Gabiria
Salida del túnel de Gabiria
Salimos del túnel y tenemos que salvar un nudo circulatorio haciendo una serie de desvíos antes de retomar el trazado original junto al puente de Zubiaurre y frente al palacio de Ozaeta.
El palacio de Ozaeta, junto al puente de Zubiaurre.
Enseguida volvemos a cruzar un puente sobre el río Deba para entrar en el polígono industrial. Al final del polígono pasamos bajo la carretera, poco después junto a unos transformadores un poco intimidatorios y al rato pasamos bajo la autovía del norte donde encontramos un pequeño puente escondido.

Avanzo con gran facilidad, sobre todo teniendo en cuenta lo que me voy a encontrar más adelante y que todavía ni me espero. De repente descubro lo que parece ser un antiguo apeadero del tren y que no había tenido noticias de su existencia en todo lo que había leído sobre lo que me podía encontrar.
Apeadero 
Continúo siguiendo los meandros del Deba hasta que llego a una valla que me impide seguir el trazado del tren y me obliga a rodear lo que en otro tiempo debió ser una depuradora, por la orilla del río.

Al terminar el rodeo y justo antes de cruzar el río, tenemos el desvío del ramal de Oñati.
Cruce ramal de Oñati por la izquierda
Como quiero conocer el Vasco-Navarro en su totalidad cojo el ramal para descubrir su trazado y llegar a Oñati, ciudad que además no conozco.
Trazado original cerrado al paso
Empezamos mal el ramal ya que a los pocos metros el carril bici deja el trazado original porque una finca particular cierra el paso, justo bajo la Autovía. Al terminar la curva volvemos al trazado y lo seguimos durante 1 kilómetro para perderlo luego nuevamente cuando nos encontramos con la primera industria. No obstante, cruzaremos el río Oñate por el puente original del trazado del tren.
Puente sobre el río Oñate
Continuamos cómodamente por el carril bici y a la altura de la estación de Bomberos volvemos a cruzar el río. Aquí, nuevamente nos hemos desviados del trazado original que debía de pasar por la puerta de los bomberos y cruzar el río por un puente ya desaparecido. 
De aquí hasta Oñate el carril bici nada tiene que ver con el recorrido que hacía el tren. Circulamos paralelos a la carretera y tenemos que estar atentos para localizar los restos de la vía.
Paso elevado sobre la vía del tren
Así, primero podemos encontrar un escondido antiguo paso elevado sobre la vía, unos metros antes de contemplar un antiguo puente, cortado al paso.
Puente del tren sobre el río Oñate
Un poco más adelante abandono la vía verde para tratar de encontrar los vestigios que todavía quedan de las infraestructuras del tren. Salgo del carril bici justo cuando se dispone a pasar bajo la carretera y que es el lugar donde podemos encontrar otro de los puentes originales y que aunque es transitable, se encuentra fuera de ningún recorrido.
Puente del tren sobre el río Oñate
Continúo por la carretera con la esperanza de encontrar el túnel de Mikeleskoa pero me resulta imposible ya que ambas bocas se encuentran en sendas empresas cerradas en estas fechas de Semana Santa.  
Lo que si que logro identificar a continuación es un pequeño puente sobre la regata Durana, junto a un caserío y a las puertas de un parking privado de una empresa, por el que luego continuaría el trazado del tren.
Puente sobre la regata Durana
Tras pasar esta empresa vuelvo en busca de la vía verde ya que justo cuando encuentro el carril bici se puede observar todavía el apeadero de San Pedro, localizado en una finca particular y utilizado hoy en día como apiladero de leña.
Apeadero de San Pedro
Nada más retomar la marcha vamos a cruzar el río Ubao por otro de los puentes originales del tren.
Puente sobre el rió Ubao
Y ya siguiendo el carril bici, y sin encontrar ningún resto más del tren, llegamos a Oñati. He de confesar que me ha sorprendido muy gratamente esta ciudad, por su belleza. Tampoco me entretuve demasiado para descubrir todos sus encantos, pero la universidad, la iglesia de San Miguel y todo el entorno me parecieron espectaculares.
Fachada principal de la Universidad de Oñati
Claustro de la Universidad de Oñati
Iglesia de San Miguel
Después de callejear un poco, ya que no he podido resistir la tentación de conocer brevemente esta bonita ciudad, alcanzo la antigua estación de Oñati. Junto a la estación podemos encontrar una antigua locomotora que recuerda, a quien no lo sepa, el origen de este bonito edificio.
Antigua locomotora junto a la estación de Oñati
Estación de Oñati
La estación está a la altura del conjunto monumental y es muy bonita. Es interesante comprobar como las antiguas estaciones, no sólo eran funcionales, sino edificios de gran belleza que destacan allí donde todavía se conservan.
Ahora ya sólo me queda coger el carril bici y volver al punto donde dejé el Vasco-Navarro para tomar ramal de Oñati. Una vez retomamos el camino hacia Vitoria cruzamos el río deba, seguidamente pasamos bajo la carretera que lleva a Oñati y enseguida llegamos al túnel nº 15 de Minazulueta.
Túnel nº15 de Minazulueta
Y siguiendo unos metros más llegamos al túnel nº14 de Errekabaltz.
Túnel nº14 de Errekabaltz
Nada más salir del túnel cruzamos nuevamente el río Deba.
Puente sobre el río Deba
Circulando con facilidad por la vía verde, que no sigue muy fielmente el trazado del Vasco-Navarro, llegamos hasta Arrasate-Mondragón, donde finalizo la jornada que para mi había empezado en Gernika. Mondragón todavía conserva su estación ferroviaria, hoy en día sede de la oficina de empleo, y de hecho, es una de las pocas que se conservan en esta parte del recorrido.
Estación de Arrasate-Mondragón
Antes de finalizar la etapa se vuelve a cruzar el río Deba, aunque esta vez el puente original ha sido sustituido por un gran puente rotonda.
Tras el merecido descanso, empiezo el día que estaba esperando con tantas ansias, ya que quiero descubrir como se encuentra la parte del trazado del tren Vasco-Navarro sin recuperar.
Antes tengo que salir del Mondragon circulando tranquilamente por la vía verde, junto al río Deba, mientras termino de despejarme. Al salir de la ciudad y entrar en su parte industrial encontramos el primer recuerdo del tren en forma de puente que cruza el río.
Puente sobre el río Deba
Poco después debería de haber un pasaje bajo la carretera pero, como al otro lado hay una empresa, el pasaje está cerrado y la vía verde se desvía a la izquierda para evitar todo el polígono industrial.
Sin mucha historia ni dificultad pasamos por Arechavaleta y enseguida entramos en Eskoriatza atravesando el reformado túnel nº13 de Olazar. 
Túnel nº13 de Olazar
La restauración de esta parte del trazado del tren como vía verde ha sido tan impresionante que cuesta pensar que el recorrido tenga casi 100 años. Bajo mi humilde punto de vista me hubiera gustado una vía verde un poco más salvaje, sin necesidad de asfaltar el recorrido y modernizar de semejante manera algunos tramos, y tratando de ser más fieles al trazado original del tren. 
Prueba de esta extraña recuperación de la vía es el paso elevado que se cruza a continuación y donde se ha hecho un paso nuevo junto al original.
Paso elevado en Eskoriatza
Y no sólo eso, la vía verde se ha separado tanto del trazado original que hay que estar espabilado para no pasarse la estación de Eskoriatza que ha quedado aislada.
Estación de Eskoriatza
Al salir de Eskoriatza y cruzar el río encuentro lo que estaba buscando, el trazado original sin prácticamente intervención posterior. 
Puente a la salida de Eskoriatza
Trazado del tren Vasco-Navarro a la salida de Kuatruena
Tengo la sensación que ahora es cuando va a empezar realmente la aventura. Circulando todavía por las inmediaciones de la carretera GI-3310 llego a la zona residencial de Kuatruena donde tengo que cruzar la carretera. Al salir de Kuatruena recupero el trazado y enseguida paso por un pequeño puente con una pasarela metálica.
Pequeño puente a la salida de la urbanización de Kuatruena
Avanzando unos pocos metro más se llega a un enclave realmente bonito con unos caseríos, una cascada artificial y lo que queda del puente que antaño cruzaba el río.
Puente nº8 sobre el río, parcialmente desmontado
Parece que el puente está derrumbado, pero creo que no es así, por lo que veo en varios puentes parcialmente desaparecidos, más que tratarse de un derrumbe creo que se trata de que han desmontado las vigas metálicas que hacían de puente y sujetaban la vía del tren por lo que la reconstrucción de estos puentes no parece antojarse nada complicada.
Visto que es imposible continuar por donde iba la vía del tren salgo a la carretera para reenganchar la ruta un poco más adelante. Compruebo al retomar el trazado que desde el puente caído hasta aquí la maleza impide totalmente abrirse paso en este tramo.
Punto en el que retomo el trazado. Mirando hacia atrás.
Enseguida paso sobre el puente nº 7 que permite el paso sin ningún problema.
Puente nº7 sobre la carretera GI-3310 y el río
Al terminar de hacer esta gran curva de 360º el camino queda encajonado en un cañón excavado en la ladera y que me ha llevado directamente a Venecia. Y es que me he encontrado 30 cm de agua durante unos 50 m. Para pasarlo sin mojarme los pies he ido apoyandome en el talud con un pie y a la vez impulsandome para así ir avanzando poco a poco.
Camino Totalmente encharcado
Empiezo a tener claro que por este camino hace mucho tiempo que no pasa nadie. Espero que no sea un mal presagio de lo que me voy a encontrar más adelante.
Puente nº 6
Al salir del cañón todo vuelve a la normalidad y el camino está en muy buen estado. Llego a otro puente derruido, el nº 6.
Puente nº 5
Y poco más adelante al nº 5, igualmente intransitable, y continúo de momento sin más sobresaltos hasta que llego a una cancela que cierra el paso. 
Cancela
No hay ningún problema para sobrepasar esta cancela y la que que se encuentra a continuación y llegar al túnel nº 11.
Túnel nº 11
Es un túnel relativamente largo y no se ve la salida así que hay que encender la linterna para atrevesarlo sin problemas sobre la bici. El entorno es espectacular en todo este tramo así que por un lado voy disfrutando del paisaje y por otro pendiente de lo que me voy encontrando ya que hay tramos que están muy abandonados.
Paso bajo la Autovía
A continuación el camino nos lleva a pasar bajo la moderna Autovía del Norte hacia el barrio de Mazmela. El camino ahora está poco transitado pero se avanza sin dificultad, aunque unos metros más adelante el camino vuelve a ser perfecto.
Llegamos al barrio de Mazmela donde encontramos algunos caseríos aislados. Al llegar al camino asfaltado el trazado del tren ha desaparecido así que subimos por un camino paralelo al que debía seguir el tren hasta que llegamos a un caserío. Antes de alcanzar el caserío hay una barrera por donde se intuye que circulaba el tren. No hay ningún rastro de camino y sin embargo se observa perfectamente el trazado del mismo por una verde pradera.
Pradera que ha sustituido a la vía del tren
Al final de la pradera encontramos otra cancela que también se atraviesa sin dificultad. Nada más pasar esta barrera la espesa vegetación ha engullido completamente el camino y es imposible continuar. Es extraño que se cierre el camino cuando hasta ahora he podido pasar sin ningún problema...
Camino totalmente cerrado
No queda otro remedio que seguir una senda que me lleva al camino que traía antes de entrar en Mazmela. Allí hay un camino hormigonado con bastante pendiente que nos llevará a retomar el trazado del tren junto a la estación de Mazmela. 
Camino de hormigón que enlaza con el trazado del Vasco-Navarro
Al llegar a la estación de Mazmela comprendo por qué al camino estaba totalmente cerrado anteriormente. Simplemente es porque la estación, entiendo que ahora propiedad particular, está cerrada y por tanto el camino cortado, lo que ha hecho que ya nadie pase por ahí dejando que la vegetación se apropie del trazado, una verdadera pena.
Estación de Mazmela
Sin embargo, esto no puede ser una excusa para no recuperar la vía ya que habría varias maneras de pasar por aquí, incluso respetando la propiedad privada.
Volvemos a pasar bajo la Autovía del Norte que ahora ha hecho modificar el camino, aunque enseguida se recupera el trazado del tren y llegamos al túnel nº 10.
Túnel nº 10
Este túnel tampoco tiene ninguna dificultad para pasar aunque ahora soy un poco más precavido, visto el estado de algunos tramos, y lo paso andando.
Me encuentro nuevamente con un tramo bastante embarrado pero que puedo pasar sin muchas dificultades montado sobre la bici.
Tramo embarrado
Este tramo embarrado nos lleva al túnel nº 9.
Túnel nº 9
Este túnel también puede ser cruzado sin muchas dificultades a pesar de la cantidad de barro que se ha acumulado en el trazado. Al salir del túnel el barro desaparece y las dificultades para avanzar también. Merece la pena hacer alguna parada de vez en cuando para disfrutar de las impresionantes vistas que el entorno nos regala.
Espectacular entorno que recorría el tren
Impresiona transitar por estos parajes y más todavía hacerlo sobre un recorrido con historia y que se puede decir que no está abierto al público puesto que apenas hay huellas del paso de gente. 
En este punto se me agota la batería de la cámara y al cambiarla se borra la fecha y la hora por lo que las que aparecen en las siguientes fotografías no son correctas.
Trazado del Vasco-Navarro
Un poco más adelante pasamos junto a la Estación de Zarimutz, de la que no tengo fotografía ya que salió demasiado borrosa como para colgarla aquí.
Este tramo rodea el pueblo de Zarimutz atravesando los túneles nº 8 y 7.
Túnel nº 8
Túnel nº 7
Ambos túneles están en perfecto estado y se atraviesan sin ninguna dificultad. Posteriormente pasamos sobre la Autovía del Norte y el Tren de Alta Velocidad, todavía en construcción y alcanzamos lo que fue para mi un calvario, el túnel nº 6.
Se supone que la boca del túnel nº 6 se encuentra sobre el actual trazado del tren de alta velocidad, pero por más que busco no encuentro ni rastro del mismo. Da la sensación de que un desprendimiento ha tapado completamente el túnel y no queda nada al respecto. Después de varias idas y venidas buscando el túnel, ahora tengo otro objetivo, cómo sobrepasar la montaña que ha sepultado el túnel.
No encuentro ningún camino que me adentre en el bosque, a excepción de una senda suspendida en una pared vertical de 3 metros de altura y que de momento no contemplo como idea de continuidad ante la dificultad que supondría subir hasta allí la bici cargada con las alforjas.
Así que continúo con mis idas y venidas buscando un camino alternativo. Lo único que veo es una puerta rota en las obras del TAV así que decido adentrarme. Paso el túnel del TAV que se encuentra justo debajo del túnel del Vasco-Navarro, pero al llegar al otro lado descubro que es imposible salir de allí así que desando el camino hasta volver a la boca del túnel nº 6 derruido.
Finalmente, casi una hora después de llegar hasta este punto, decido escalar la pared de 3 metros e intentar atravesar el monte por lo que parece una senda. Cuando logro superar el muro después de un esfuerzo descomunal descubro que si en algún momento eso fue una senda, apenas queda rastro que seguir. Monte a través, con la bici al hombro, media hora más tarde y molido por el esfuerzo, alcanzo la boca de salida del túnel nº 6.
Boca de salida del túnel nº 6
Ahora el camino está bastante cerrado pero aún así se puede avanzar poco a poco. Así se llega al túnel nº 5, que no se si se encuentra derruido pero que si está, por lo menos, cerrado por la maleza.
Boca de entrada del túnel nº 5
Boca de salida del túnel nº 5
No obstante, como se puede observar en la fotografía, existe un camino que nos permite sobrepasar, junto a un caserío, el túnel nº 5 sin ningún problema. 
Un poco más adelante alcanzamos las ruinas de la estación de Marín.
Estación de Marín
El camino aquí esta muy poco transitado hasta que llegamos el túnel nº 4 que se encuentra cerrado por una valla pero que se puede atravesar sin ningún problema ya que se encuentra en perfecto estado.
Túnel nº 4
Después de un tramo en perfecto estado, de repente, el camino se complica y extrañamente casi desaparece hasta convertirse en una senda muy poco transitada.
Tramo en mal estado
Un poco más adelante encuentro la respuesta al por qué el camino está tan poco transitado. Mis esperanzas sobre la recuperación completa del trazado del Vasco-Navarro caen hasta el subsuelo cuando encuentro un tramo de 200 m que ha desaparecido completamente por un gran corrimiento de tierra. 
Tramo desaparecido por corrimiento de tierra
El hecho de que la senda alternativa también ha desaparecido en algunos tramos me lleva a pensar que los corrimientos en esta zona son constantes. 
Tramo de corrimientos de terrenos
No sólo en esta zona, a lo largo de todo el puerto he observado innumerables muestras de corrimientos por lo que creo que si el tren no hubiera desaparecido por motivos de rentabilidad, seguramente lo hubiera hecho por motivos de seguridad. De hecho ya ocurrió un descarrilamiento ocasionado por un corrimiento de tierra en esta zona en el año 1961 con el resultado de 2 personas fallecidas.
Tras pasar este tramo de corrimientos del terreno llego a una zona en la que no logro encontrar manera de continuar, ni por la vía, ni por ningún camino paralelo, y ni siquiera monte a través. No tengo más remedio que bajar a través de un pinar, no sin esfuerzo y con la bici al hombro, a los caseríos de Marín. En uno de estos caseríos encuentro al casero al que le pido agua, casi con desesperación ya que hacía rato que me había quedado sin avituallamiento líquido. También le pregunto al casero cómo recuperar el trazado y como es su estado, y me dice que lo recupero apenas unos metros más adelante, subiendo todo lo que he bajado por el pinar, y que aunque algún túnel está derruido, no tendré ya más dificultades puesto que hay caminos alternativos.
Lugar de enlace con el trazado del Vasco-Navarro desde los caseríos de Marín
Efectivamente, subiendo una cuesta de gran desnivel, aunque perfectamente asfaltada, alcanzo el recorrido del Vasco-Navarro, Nada más recuperar el camino atravieso el paso elevado o puente nº 4.
Paso elevado-Puente nº 4
Y continuamos por este bonito entorno hasta alcanzar el túnel nº 3 que como está en perfecto estado se atraviesa sin dificultad.
Túnel nº 3
Poco después me encuentro en la boca del túnel nº 2 que no se puede atravesar por lo que tengo que rodearlo.
Túnel nº 2
Mientras rodeamos el túnel tenemos unas bonitas vistas de las nuevas construcciones que se están llevando a cabo para el tren de alta velocidad.
Vistas sobre el TAV en construcción
Y sin muchos problemas alcanzo el otro lado del túnel para volver a rodar por el trazado del tren.
Túnel nº 2
Tras recuperar el recorrido enseguida se llega al túnel nº1 por un bonito entorno, aunque lo único que se puede ver es que un derrumbe ha sepultado completamente la boca del mismo.
Túnel nº 1
Para rodear este túnel hay que seguir un camino con unos desniveles descomunales, imposibles de superarlos sobre la bici, así que no queda otro remedio que hacer un poco de empujing.
Tras recuperar el trazado voy en busca de la otra boca del túnel nº 1 para comprobar como está su entrada.
Túnel nº 1
Llegados aquí si que hemos dejado atrás todas las dificultades y se puede continuar plácidamente camino de Vitoria.
Paso elevado - Puente nº 3
Pasamos a enseguida bajo el paso elevado puente nº 3 y a continuación nos encontramos con una curiosa valla hecha con traviesas y vías del antiguo trazado.
Curiosa valla y bonitas vistas
Poco después llegamos al paso elevado puente nº 2 tras el que encontramos lo que parece que fuera un apeadero del tren Vasco-Navarro aunque no tenía noticias de su existencia. Supongo que sería el apeadero de Salinas de Leniz.
Paso elevado - Puente nº 2

Apeadero de Salinas de Léniz
Y en la misma recta, poco después, nos encontraremos el Puente nº 1 que cruza sobre la carretera GI-3310.
Puente nº 1
A continuación pasaremos por la zona donde se produjo el accidente en 1961 en una ladera en la que veremos un caserío en el fondo de la vaguada. Se circula por una bonita zona boscosa cuando tenemos que tener precaución para cruzar la carretera GI-627, ya que no existe otra opción que atravesarla.
Cruce peligroso para atravesar la carretera GI-627
Nada más cruzar la carretera se llega al Puerto de Arlabán, punto de partida oficial de la Vía Verde que lleva hasta las inmediaciones de Estella, pasando por Vitoria. Llegando al Puerto de Arlabán se puede comprobar que efectivamente el trazado original no está transitado porque apenas encontramos una senda marcando el recorrido.
Camino del Puerto de Arlabán
Aparentemente poco queda del trenico en el Puerto de Arlabán, pero si que se puede contemplar en muy buen estado una de las dársenas que debía haber.
Puerto de Arlabán. Restos de la dársena

Después de las penurias pasadas, ahora el recorrido es muy cómodo, además de bonito, ya vamos circulando entre frondosos bosques mientras nos acercamos al Embalse de Uribarri-Ganboa. Tengo pendiente una escapada hasta el embalse para hacer el bonito recorrido que lo circunda completamente durante 44 Km aproximadamente.
Llegando a Landa
La puerta de entrada del tren al Embalse es Landa, donde todavía se conserva su estación perfectamente restaurada. A partir de aquí entro ya en zona conocida por lo que se que ya no me espera ninguna sorpresa.
Estación de Landa
Poco a poco vamos acercándonos a Vitoria y teniendo en cuenta también que esta zona del trayecto está recuperada me voy encontrando más ciclistas circulando por el recorrido, cosa que se agradece después de la soledad que arrastro desde que abandoné Eskoriatza al punto de la mañana. Hace tiempo que también voy con hambre puesto que no he encontrado ningún lugar donde reponer fuerzas en todo el día así que sopeso si parar en Landa a ver si está abierto el bar o continuar sin parar hasta Vitoria. Finalmente, dado que el día no está muy agradable, como tampoco queda tanto para llegar a Vitoria y ya que voy relativamente bien, decido continuar y hacer comida-merienda cuando llegue.
Sigo encontrando innumerables muestras del antaño paso del tren por esta zona en forma de túneles y pasos elevados llegando a Villarreal.
Paso elevado entre Landa y Villarreal
Da pena encontrar la bonita estación de Villarreal en semejante estado, teniendo en cuenta además que conserva todos los edificios que la formaban, espero que pronto alguien tenga ganas de hacer una buena restauración al igual que se han estado haciendo en gran parte de las que se han conservado.
Estación de Villarreal
Las obras del tren de alta velocidad y la autopista han modificado un poco el recorrido original hasta que se llega al Apeadero de Urbina. Como este Apeadero ha pasado a manos particulares también hay que desviarse del recorrido y ni siquiera se puede apreciar la bonita estación ya que el camino está cortado.
Estación de Urbina
Una vez retomamos el trazado original, volver a pasar bajo la autovía y el tren de alta velocidad se cruza el puente original sobre el río Santa Engracia antes de llegar a Retana y su bonita estación perfectamente restaurada.
Puente sobre el río Santa Engracia
Estación de Retana
Salimos de Retana, poco después cruzamos uno de los antiguos pasos elevados y llegamos a Durana donde la estación cuesta identificar como antigua parada del tren.
Paso elevado entre Retana y Durana
Estación de Durana
Sólo nos queda pasar por Gamarra y cruzar el río Zadorra para llegar a Vitoria.
Puente sobre el río Zadorra
La entrada a Vitoria se hace por una zona industrial muy disimulada. Digo lo de disimulada porque tal como se circula por la vía verde y lo cuidado del recorrido no es la típica entrada fea por una zona industrial que cabría esperar en cualquier ciudad.
Entrando en Vitoria
Y así, como quien no quiere la cosa, se presenta uno en pleno centro de Vitoria donde hago parada y fonda para afrontar mañana la última etapa de esta aventura, Vitoria-Estella. No obstante, al entrar en Vitoria y llegar a la zona del Bulevard se pierde la pista del trazado original ya que no quedan testimonios del antiguo trazado ferroviario.
La tercera y última jornada de este viaje por el trazado del desaparecido Tren Vasco-Navarro la hago en compañía de mi amigo Raúl que viene en autobús desde Pamplona para juntos llegar a Estella, nuestra ciudad natal.
Como Raúl no llega muy temprano no tengo prisa por arrancar así que madrugo lo justo. Cuando estoy terminando de prepararme me llama Raúl para decirme que ha llegado a Vitoria mucho antes de lo que pensaba. Le digo que me espere en la estación que enseguida nos vemos pero cuando llego a donde pensaba que estaba la estación y veo que parece ser ahora un parque infantil, me entero que han trasladado la estación de autobuses al norte de Vitoria así que me toca recorrer toda la capital Alavesa hasta que me encuentro definitivamente con Raúl.
Después de los saludos naturales, cruzamos nuevamente Vitoria para buscar la salida de la vía verde que se encuentra por la zona sur. Hay que decir que Vitoria, además de ser una ciudad verde, cuenta con innumerables carriles bici que permiten circular medianamente cómodos. No obstante, también es cierto que debemos compartir carretera con los coches en algunas calles, lo cual es bastante intranquilizador.
Cuando ya estamos saliendo de Vitoria nos encontramos con las primeras pruebas del paso del tren por este recorrido en forma de las ruinas de la estación de Olarambre.
Estación de Olarambre
Seguidamente se cruza un puente sobre el arroyo Errekaleor y poco más adelante pasamos bajo un paso elevado que ya no cumple el objetivo para el que fue construido y se ha abandonado a la vegetación.
Paso elevado sin uso
Tras cruzar la carretera A-2130 y comenzar a rodar a buen ritmo por el perfecto estado de la vía verde la primera estación que nos vamos a encontrar es la de Otazu, reformada como residencia particular y con unos soportales y balcones curiosos a la vez que bonitos.
Estación de Otazu
Poco más adelante pasaremos junto a la, también reformada como residencia particular, estación de Aberasturi.
Estación de Aberasturi
Y otra preciosa estación restaurada nos vamos a encontrar un poco más adelante en Andollu.
Estación de Andollu
Para salvar la carretera A-132 se ha construido un paso subterráneo y tras atravesarlo nos encontramos con el desvío para tomar el ramal que nos va a llevar hasta la Iglesia de la Virgen de Estíbaliz. Este corto ramal, apenas tiene 2 km, va en ligero ascenso hasta llegar al bonito apeadero final de línea. No conocía este ramal del Vasco-Navarro y la verdad que bien merece desviarse y poder observar es bonito apeadero encajado en el terreno.
Apeadero de Estíbaliz
Por no repetir el camino en retorno, volvemos hasta Andollu en línea recta. No parecía que hubieramos ascendido tanto ya que la vuelta la hacemos sin tener que dar un sólo pedaleo y más bien frenando para no coger excesiva velocidad.
De vuelta en Andollu volvemos a tomar el trazado que nos llevará hasta Estella. El siguiente punto de interés que nos encontramos es la estación de Trokoniz que ha pasado a manos particulares y donde también se ha desviado ligeramente la vía verde para no invadir lo que ahora es terreno particular.
Estación de Trokoniz
A continuación atravesaremos el túnel de Trokoniz de poco más de 150 m de longitud.
Túnel de Trokoniz
Se circula muy plácidamente, apenas sin esfuerzo, por la vía verde, el trazado no presenta ninguna dificultad, el camino está en perfectas condiciones y además vamos observando un entorno espectacular, mezcla de naturaleza e historia.
Enseguida llegamos a Erentxun donde podemos ver que los edificios de la antigua estación se encuentran en estado de ruina y parece difícil que se vayan a recuperar.
Estación de Erentxun
Vamos a entrar a continuación en una preciosa zona rodeada de vegetación por donde incluso en verano se hace muy agradable andar. En este tramo pasamos diversos pasos elevados antes de llegar a la subestación de Rotalde.
Paso elevado
Subestación de Rotalde
Seguimos zigzageando entre el bosque y llegamos al punto donde la vía verde se desvía del trazado original justo a la altura de un pequeño embalse artificial. Y es que el Túnel de Laminoria está parcialmente derruido y cerrado al paso por lo que la vía verde da un rodeo hasta enlazar con la salida del túnel a la altura de la Ermita de Santo Toribio.
No obstante, de momento nosotros continuamos por el trazado del tren para comprobar el estado tanto del túnel como de este tramo. Así, por el camino encontramos el Túnel de Huecomadurra.
Túnel de Huecomadurra
Unos metros antes de llegar al túnel de Laminoria el camino está cortado. No obstante, se puede dejar la bici a un lado y continuar los últimos metros a pie hasta encontrar la boca de entrada del túnel. Se puede ver que la boca de entrada ha sido cerrada con un gran muro de hormigón que no obstante, como falta la puerta, permite la entrada.
Entrada Norte del Túnel de Laminoria
La boca del túnel se debió tapar en su día con un muro con puerta, entiendo que para impedir el paso, aunque la puerta ya ha desaparecido y se puede entrar en él. Un vallado delante del muro debía impedir el paso también pero igualmente lo han tirado abajo. Extrañamente una tubería de grandes dimensiones descansa en la entrada al túnel. Cuando llegue, unos cuantos kilómetros más adelante, a Antoñana, al curioso Centro de Interpretación de la Vía Verde, y tras entablar conversación con el amable señor que se encuentra a su cargo, encontraré la explicación a la presencia de la tubería. Resulta que en los años 90, durante un verano extremadamente seco, y cuando los embalses que abastecen de agua no sólo a Vitoria, sino también a Vizcaia, se encontraban prácticamente secos, se emprendió la impresionante misión de llevar el agua por el túnel de Laminoria hasta Uríbarri, por donde pasé ayer. Por lo que también me comentó el señor, el proyecto se empezó pero no se llevó a cabo.
Estación de Laminoria
Desde el túnel hay que volver, pasando por delante de la derruida, y engullida por la vegetación, casa de brigadas de mantenimiento de Laminoria, hasta el cruce donde se sube el puerto de Gereñu. 
Comienzo del puerto de Gereñu
La vía verde sube el bonito puerto pero como yo pretendo acercarme hasta la boca de salida del túnel de Laminoria solamente subo hasta encontrarme con la carretera que me lleva hasta la cantera donde se encuentra escondida la salida del túnel.
Boca de salida del Túnel de Laminoria
Hay que saber donde está la salida del túnel para encontrarla dentro de la cantera. Tener en cuenta el peligro que tiene circular por la cantera si están trabajando. En nuestro caso, al ser domingo y Semana Santa, la cantera estaba totalmente solitaria.
Cantera de Laminoria
La salida de la cantera coincide con al trazado de la vía del tren así que es fácil continuar nuestro recorrido. No obstante, llega un momento en que el camino se desvía y trazado del tren está prácticamente abandonado ya que la vía verde no encuentra el trazado hasta la Ermita de Santo Toribio.
Trazado sin recuperar al salir de la cantera
El encargado del Centro de Interpretación de Antoñana me comentó que el presupuesto para recuperar el túnel es de 700.000 Euros y que tenía esperanzas de que a no mucho tardar la Vía Verde estuviera recuperada totalmente. El día que eso llegue seré de los primeros en hacer el recorrido completo nuevamente.
Camino sin recuperar hacia la salida del túnel de Laminoria
Una vez de nuevo sobre la Vía Verde el rodaje vuelve a ser rápido y sencillo. De camino a Maeztu nos vamos a encontrar la bonita estación de piedra de Cicujano, recuperada como vivienda particular hoy en día, y un pequeño túnel posterior.
Estación de La Cicujano
Túnel de Laorza
Así llegamos hasta Maeztu y su estación convertida en sede del Ayuntamiento.


Estación de Maeztu
A la salida de Maeztu se pasa por las piscinas y después de cruzar la carretera A-132 por una pasarela peatonal, entramos en uno de los tramos más bonitos a mi entender. Vamos a rodar junto a río Igoroin y pasaremos por Atauri, aunque quizás ni nos percatemos. El antiguo puente que cruzaba el río y entraba en Atauri está parcialmente derruido, imagino que al ampliar la carretera. Por ello hemos tenido que cruzar la carretera después de pasar las piscinas de Maeztu y tomar un camino alternativo al original del tren. El encuentro nuevamente con la vía original se hace al final del puente y justo antes de entrar en el túnel que discurre bajo Atauri, y por eso quizás ni nos demos cuenta que hemos cruzado el pueblo.
Puente y Túnel de Atauri
Tras pasar Atauri nos encontramos con las abandonadas minas de asfalto natural. De aquella actividad quedan un conjunto de edificaciones fantasmales, con puertas y ventanas tapiadas. También se conservan las cintas transportadoras que salen de las galerías y hasta una buena partida de asfalto, que quedó en el muelle de carga sin ser enviada. Es una imagen fantasmagórica que no dejan de transmitir la historia del lugar e indicarnos la importancia que un día tuvieron para la economía local.
Mina de asfalto abandonada de Atauri
La estación de Atauri se encuentra ahora fuera del recorrido de la vía verde y es que como el trazado del tren coincide por donde discurre ahora la carretera, la vía verde circula en paralelo al otro lado del rio durante un rato. Para visitar la estación, en estado de ruina, hay que abandonar la vía verde hasta casi alcanzar la carretera.
Estación de Atauri

Al recuperar el trazado cruzamos el río por el puente de San Saturnino y seguidamente atravesamos el túnel de Fuenfría.
Puente de San Saturnino con el Túnel de Fuenfría al fondo

Seguimos pedaleando tranquilamente y llegamos a Antoñana, donde nos llevaremos varias sorpresas. La primera es la belleza de lo que un día fue un pueblo amurallado. Y la segunda es lo relativo al antiguo trazado del tren, con su estación restaurada y con el Centro de Interpretación de la Vía Verde que no hace muchos años colocaron en forma de uno de los antiguos trenes que un día hicieron el mismo recorrido que ahora estamos haciendo y disfrutando sobre la bici.
Antoñana. Con el tren que es el Centro de Interpretación
Interior del tren
Hace no mucho que se ha recuperado el trazado a la salida de la estación de Antoñana ya que antes había que coger la carretera para enlazar 300 m más adelante con la vía. 
Puente de Santa Cristina

Paso elevado ya sin uso
La Vía Verde discurre junto al río Ega por unos parajes muy bonitos donde andar es bici es un auténtico placer. Así llegamos a las piscinas fluviales de Fresnedo antes de llegar a Santa Cruz de Campezo, a orillas del río Ega. Cuenta con un área de esparcimiento dividido en dos zonas situadas a ambos lados del río y conectadas mediante un puente de madera, equipado con mesas, asadores, fuentes, una cancha de baloncesto y juegos infantiles, que permiten disfrutar de una jornada de lo más agradable en contacto con la naturaleza. Durante los meses de verano, se instala un bar donde se sirven comidas.
Es una pena que el día no esté para darse un chapuzón pero si no, hubiera sido el lugar perfecto para hacer un alto en el camino, comer e incluso darse un relajante baño.
El camino continúa pasando por las inmediaciones de Santa Cruz de Campezo. Nosotros nos desviamos del recorrido de la vía para comer plácidamente y la verdad que muy bien en Santa Cruz.

Después de la copiosa comida cuesta ponerse en marcha pero como no queda más remedio cogemos las bicis y volvemos al recorrido. Los vestigios del paso del tren por Santa Cruz prácticamente han desaparecido al haber construido una urbanización donde en su día estuvo ubicada la estación.
Así cambiamos de Comunidad y llegamos a Navarra. La primera población que se pisa es Zúñiga, aunque también se queda lejos del recorrido. Su estación tiene los días contados ya que se encuentra derruida y está siendo devorada por la vegetación. 

Estación de Zúñiga
Ahora nos vamos a deleitar al recorrer lo que para mi es el tramo más impresionante. Entramos en una especie de garganta que nos va a llevar al elevado puente de Arquijas de 30 m de altura, el mayor de todo el recorrido del Vasco-Navarro. Las vistas desde el puente bien merecen una parada aunque no haga mucho que nos hemos puesto en marcha.
Puente de Arquijas
Tras el puente, y después de pasar por el abandonado apeadero, entramos en el inquietante túnel de Arquijas de casi kilómetro y medio de longitud. Aunque los organismos oficiales ponen interés en dotar de luz al túnel, los cacos se empeñan en desmontar la instalación eléctrica, así que por si este, u otro de los túneles, no tienen iluminación, es recomendable llevar una linterna en esta ruta. Esta vez tuve suerte y si estaba iluminado, y menos mal porque luego me di cuenta que mi linterna tenía las pilas descargadas. De todas formas hoy en día los móviles tienen también función de linterna y así evitamos tener que desmontar, fijar la vista en el pequeño punto de luz al final del túnel y andar con mucho tiento y un poco de respeto durante un buen rato por el oscuro y silencioso interior, como tuve que hacer en una ocasión.
Apeadero de Arquijas
Túnel de Arquijas
Tras el túnel llegamos a Acedo, cuya estación se restauró como casa particular al igual que algunos terrenos de la propia vía, y por lo tanto la ruta tiene que dar un pequeño rodeo desviándose del camino original.
Construcciones ferroviarias de Acedo
Rodando plácidamente llegamos a Ancín, en donde junto a su estación estaba ubicada la tercera central eléctrica del tramo. Del conjunto de edificios que componían esta instalaciones se conservan todos ellos, la estación como casa consistorial y la central como edificio de servicios de las piscinas municipales.
Estación de Ancín
Continuando velozmente por los campos de Valdega llegamos a Murieta, cuya estación también se ha convertido en ayuntamiento.
Estación de Murieta
Tras pasar Murieta el recorrido original del tren se ha perdido durante unos cuantos kilómetros hasta llegar a Zubielqui. En este tramo la carretera NA-132A se ha llevado el viejo camino del tren, aunque en algunas zonas iba paralelo a la misma y todavía pueden observarse algunos vestigios si se observa el terreno con detenimiento. 
Restos de un paso elevado
Hay varias alternativas para hacer este tramo, yo he elegido la más cercana al original, circulando un tramo por la misma carretera para en las inmediaciones de Igúzkiza, cruzar el río Ega por la carretera NA-132B y coger un camino de parcelaria que discurre paralelo al río hasta llegar a Arbeiza.
Restos del paso del tren

Huellas del tren en su discurrir junto a la actual carretera
No obstante el que quiera encontrar los vestigios del paso del tren se ve obligado a circular por la carretera hasta Arbeiza ya que el tren corría paralelo a la misma, cuando no lo hacía por el mismo lugar.
Acequia que ha sustituido al tren durante un largo recorrido

Puente abandonado
Otro puente casi desaparecido

En este trayecto nos vamos a topar con el curioso pozo de Arbeiza que aunque por su forma circular puede parecer artificial se originó por el hundimiento natural del terreno.
Pozo de Arbeiza
En Arbeiza volvemos a cruzar el río y nos encontramos nuevamente la Vía Verde junto a la antigua estación de Zubielqui.
Estación de Zubielqui
En Zubielqui se haya la última estación antes de la de Estella y seguida a ella el puente y el túnel del mismo nombre. La vía cruza el paso superior de Valdelobos para cruzar por última vez el Ega por el puente de Los Llanos y entrar ya a la estación de Estella.
Puente y Túnel de Zubielqui
La estación de Estella es un magnífico edificio de neorománico que evoca el palacio de los Reyes de Navarra. El ingeniero Alejandro Mendizábal quiso plasmar en el diseño de la estación de Estella un homenaje al entonces presidente del gobierno el general Miguel Primo de Rivera que ostentaba el título de marqués de Estella. El complejo ferroviario se completaba con muelles de carga y cocheras. El edificio de la estación, único en pie de todos ellos, se ha reutilizado como estación de autobuses y para dependencias municipales. Esta estación, junto con la de Maeztu, conserva la marquesina metálica original.
Estación de Estella. Punto final de la ruta.