Presentación

A modo de introducción...
Supongo que como la mayoría, hace mucho que tenía una bici de montaña, otra cosa es que la usara. Un poco por casualidad empecé a utilizarla durante mi estancia en Australia, en un principio como medio de transporte a la universidad, luego para escaparme hasta la playa, ir a entrenar y finalmente propiamente para salir a hacer alguna ruta.
Quiero decir con ello que mi descubrimiento de la btt fue muy tardío. Siempre he hecho bastante deporte pero nunca nada relacionado con la bicicleta. 
A mi vuelta a España, mi vida cambió bastante en todos los aspectos, lo cual me hizo ya imposible seguir acudiendo a los entrenamientos y competiciones, principalmente por falta de tiempo. Esto me hizo buscar una alternativa para hacer algo de deporte e intentar mantenerme en forma y volví a acordarme de la btt que tenía olvidada en el garaje. 
Después de muy pocas salidas, me apunté a mi primera marcha en el 2008 si no recuerdo mal, la Saltamontes (desgraciadamente desaparecida), que por cierto no pude terminar de la paliza que llevaba (ese año la ruta era de 64 km y dura). Lejos de desilusionarme, este inicio tan frustrante me hizo coger la bici con más ganas y con la llegada del calor comencé a hacer más salidas y rutas más largas. Esto me hizo conocer rincones del entorno de Estella que ni siquiera sabía que existían y descubrir la suerte que tenemos los de aquí, de encontrarnos con un entorno tan espectacular. La principal dificultad de vivir en Estella es que salgas por donde salgas con la btt lo vas a hacer en subida, pero los paisajes, pueblos, caminos y estampas son impresionantes.
Con todo, cuanto más he ido cogiendo la bici, más me ha entrado en gusanillo de seguir haciendo rutas. Y hasta aquí hemos llegado...

06 Grado-Grandas de Salime

Etapa 6: Grado-Grandas de Salime
Distancia: 99 Km
Hora inicio: 8.00 h
Hora final: 21.30 h
Velocidad media: 10,1 Km/h
Desnivel acumulado: 3.517 m
Tiempo sobre la bici: 9h 53 min.
Mapa y Perfil de la Etapa 6: Grado-Grandas de Salime


No tengo costumbre desayunar nada más levantarme pero con las molestias que se han tomado los hospitaleros y lo agradable que ha sido la estancia, decido tomármelo con tranquilidad y disfrutar un poco más de una interesante conversación mientras me tomo un café.
El albergue no tiene ninguna zona protegida para guardar la bici, no obstante, los hospitaleros hicieron lo que fuera necesario para que la máquina durmiera a cubierto, aunque fuera en medio del salón.
Después de agradecer el trato recibido abandono el albergue. No sin antes abrigarme y ponerme toda la ropa disponible puesto que la mañana está algo más que fresca. 
Nuevamente el día ha amanecido triste y gris, y cuesta horrores ponerse en marcha y entrar en calor. Nada más salir de Grado se deja el asfalto y se entra en un camino en fuerte subida que nos devuelve a la realidad de este Camino, aunque sólo va a ser por un momento breve porque enseguida el camino vuelve a estar asfaltado. Para ir calentando motores los primeros 5 Km son en ascenso, hasta superar el alto del Fresno, aunque el entorno no puede ser más espectacular. 
Lo bueno es que todo lo que sube tiene tendencia a bajar y así, una vez superado el alto tenemos un tramo de sosiego hasta llegar a Cornellana, después de cruzar el río Narcea, que también da nombre al valle. En el descenso, después de pasar San Marcelo el Camino entra en una frondosa senda que discurre junto al Arroyo del Fresno y donde encontraremos las bucólicas ruinas del Molino de la Reaz envuelto en vegetación. 
Ruinas del molino de la Reaz

Igual que los últimos días me cuesta coger ritmo, me lleva 1 hora hacer estos primeros 10 Km hasta Cornellana. Realmente con las mañanas así de grises y con este relativo frío no logro entrar en calor y voy despacio. También porque con lo largas que son las etapas conviene no cebarse al principio y pagarlo al final del día. 
Al salir de Cornellana se cruza el río Nonaya, poco antes de que desagüe en el Narcea, y se llega al bonito Monasterio de San Salvador de Cornellana donde lo justo me detengo para hacer una foto ya que me encuentro un poco destemplado.
Cornellana. Monasterio San Salvador
En las inmediaciones del Monasterio alcanzo a los peregrinos que han hecho noche conmigo en el albergue y han salido bastante antes que yo, cuando apenas había amanecido.
Hoy será la etapa reina de este Camino, vaya o no por la ruta de Hospitales, así que tras dejar atrás Cornellana el recorrido se vuelve cuesta arriba prácticamente en su totalidad, salvo algún que otro pequeño descanso. No obstante, a pesar de lo que marca el desnivel acumulado, la etapa no se me hizo especialmente dura hasta llegar al comienzo de la Ruta de los Hospitales. Aunque que conste que no quiero decir que sea nada fácil.
Pero todavía queda mucha etapa para llegar ahí. De momento voy camino de Salas, atravesando pequeños núcleos urbanos que no llego a saber si son pueblos en sí, barrios o simplemente casas aisladas. El recorrido es para disfrutar, además de estar rodeado de un entorno espectacular, tiene innumerables hórreos, algunos de ellos realmente bonitos.

Y así, dos horas y 20 Km después de haber salido de Grado, alcanzo Salas, con el día amenazando lluvia, y sin haber entrado en todavía calor. 
Salas. Colegiata Santa María la Mayor
Me sorprende Salas, es un pueblo muy bonito. Compro algo en una tienda y me dirijo a la plaza de la iglesia a almorzar tranquilamente, a pesar de que el día no invita a estar a la intemperie sino al abrigo. Para no enfriarme me cambio de ropa ya que llevo un sudor frío que me está helando. Con la ropa seca y bien arropado, el almuerzo en la plaza es más agradable. 
Palacio de Valdés-Salas
Mientras recupero fuerzas puedo admirar la Colegiata Santa María la Mayor y el Palacio de los Valdés-Salas. Después del avituallamiento y levantar un poco el ánimo que lo llevo como el día, gris, continúo la etapa. El ánimo lo llevo bajo porque uno de los objetivos que tenía en mente era recorrer la enigmática y apasionante Ruta de los Hospitales, y en estos momentos lo veo complicado. No porque esté flojo de fuerzas, aunque tampoco voy muy sobrado, sino porque lo nuboso del día, acompañada en muchos momentos por niebla, me persuaden de tomar esa variante, de momento.
Se abandona Salas por un entorno muy bonito rodeados de bosque aunque el camino va cuesta arriba, algunos tramos realmente duros, hasta llegar a Porciles, donde pasamos de ir todo el rato ascendiendo, a encontrarnos con un terreno rompepiernas con continúas subidas y bajadas, hasta llegar a Tineo. No llego a entrar propiamente en Tineo sino que paso por su parte superior y me encuentro una zona de gran belleza. A estas alturas, el día ha comenzado a levantar y el sol me hace ir con más alegría. Circularemos un buen rato por un camino a media ladera rodeados de un bonito bosque y donde uno se olvida de lo duro que es avanzar, a pesar de ir cuesta arriba, y sólo puede disfrutar del espectáculo que le rodea hasta llegar prácticamente a Piedratecha. 

Una vez hemos hecho cumbre tenemos por delante 6 Km de cómodo descenso por carretera hasta Campiello. Aquí hago parada y fonda para comer un menú en condiciones y meditar si tomar la variante de Hospitales, como inicialmente tenía previsto hacer, y que ahora que el sol brilla en el cielo se antoja la opción más viable.
Tras la copiosa comida, poco después de Borres, se toma definitivamente el desvío que nos lleva hacia Hospitales. En un principio, a pesar de que los desniveles empiezan a ser grandes, consigo aguantar sobre la bici haciendo un esfuerzo descomunal. Nos esperan 6 Km hasta hacer cumbre en el lugar donde antiguamente se ubicaba el Hospital de Fonfaraón. No obstante, cuando apenas llevaré uno o dos kilómetros de ascenso, a la pendiente se le suma un camino complicado, por decirlo suavemente, que me hace bajar de la bici y comenzar a empujar, no sin antes haber hecho un pequeño descanso para tomar aire. A mitad del ascenso encuentro una zona menos exigente y puedo subirme nuevamente sobre la bici llegando a las ruinas del Hospital de Paradiella donde paro a contemplar el entorno y hacer alguna foto. 
Ruinas del Hospital de Paradiella

Mientras estoy detenido momentáneamente soy testigo de un espectáculo igualmente bonito y preocupante. Se trata de ver como sube la niebla a toda velocidad por la vertiente norte y va cayendo por la vertiente sur. Es un fenómeno muy bonito de ver, pero teniendo en cuenta que voy sólo y no sé exactamente cuanto me queda de superar de este tramo, el hecho de que se me eche la niebla encima me acojona un poco y salgo todo lo rápido que puedo.
Conforme me iba acercando a las ruinas estaba viendo dos caminos para continuar, dando por hecho que sólo debía haber una salida, el inferior, puesto que el superior era un auténtico camino de cabras imposible de seguir incluso yendo caminando. Cual fue mi sorpresa cuando al dejar atrás Paradiella las flechas amarillas me conducen irremisiblemente al camino imposible.
Llegando al Hospital de Paradiella

Pues no queda otro remedio que descabalgar y arrastrar la bici. Pienso que no parece un tramo tan largo y empujar la bici unos metros tampoco me puede llevar mucho tiempo, aunque seguro que un poco de esfuerzo si. Bueno, pues de todos estos pensamientos lo único que acabó siendo cierto fue que no era un tramo tan largo, lo duro son unos 500 m. Y es que no es que haya que empujar la bici por una cuesta empinada, lo que hay que hacer es cargar con la bici por un pedregal donde más que andar casi hay que escalar. Para hacerse una idea de la dureza de este tramo, me lleva más de media hora superar estos escasos 500 m. Todavía, más de 6 meses después, tengo marcado en mi mente cada escalón que iba superando y el descomunal esfuerzo que me llevó superar esta cuesta. Y como además se estaba empezando a echar la niebla todavía sentía mayor impotencia al avanzar tan lentamente cuando lo que en realidad quería era salir rápidamente.
La verdad que cuando me eché a hacer este Camino nunca tuve la convicción de que iba a poder llegar a Santiago. Di por hecho que me quedaría en Oviedo, así que como no creía que llegaría a la ruta de Hospitales no presté mucha atención a la distancia que era, y no se por qué, tenía en mente que eran unos 30 Km y por eso fui un poco desesperado para no perderme con la niebla que ya estaba la tarde bastante avanzada.
Ruinas del Hopital de Fonfaraón

Al acabar este calvario llego a las ruinas del Hospital de Fonfaraón donde pude contemplar unas espectaculares vistas, ya que la niebla aparecía y desaparecía. 

Ya daba por hecho que no iba a ser fácil continuar a pesar de haber hecho cumbre, pero no contaba con que tendría que seguir arrastrando la bici porque en muchos tramos era imposible pedalear. En toda la variante de Hospitales calculo que sólo la mitad es ciclable. 

No obstante, la paz, tranquilidad y sosiego que se respiran en este entorno son realmente inmensos. El silencio sólo lo rompen los animales que pacen en las alturas ya que no me encontré con nadie en toda esta ruta.

A pesar del acojone inicial parece que la niebla no quiere echarse del todo encima, de momento, y simplemente sube por una vertiente y baja por la otra haciendo un lugar todavía más mágico. 
Por fin veo a lo lejos una carretera que serpentea por la ladera, así que intuyo que el final de esta variante está llegando a su fin. Me llevo la sorpresa, al pisar la carretera, de que no se trata del Puerto del Palo, por lo que tengo que seguir circulando todavía por las cumbres. Estoy un poco perdido porque no recuerdo la longitud de esta variante, lo cual me intranquiliza un poco. Y además se continúa en ascenso, lo cual por estas latitudes casi te garantiza el tener que bajarte de la bici. Un par de kilómetros más tarde, y tras haber esquivado unas cuantas vacas, por suerte tranquilas y apacibles, que iban apareciendo entre la niebla, llego por fin al Puerto del Palo cuando son ya más de las 6 de la tarde.

A modo de resumen, la variante de Hospitales son algo así como 13 kilómetros y 650 m de desnivel acumulado, los cuales me han llevado unas dos horas y media. No se si recomendaría el paso o no, pero si que tengo que decir que quien lo vaya a hacer tiene que estar convencido y saber donde se va a meter.
Como este tramo me ha hecho perder la noción del tiempo ya no se ni lo que me queda por delante para terminar la etapa. Si que sé, porque me lo indica el GPS, que me restan algo menos de 30 Km pero prefiero no mirar el perfil de lo que me queda e ir descubriendo lo que me encuentro a cada pedalada. Y entiendo que gran parte de estos kilómetros tienen que ser en descenso por lo que debería haber superado ya las dificultades de la jornada. Que infeliz era el ingenuo!!
Lo primero que veo es que tengo que descender el Puerto del Palo así que todo pinta bien. Cuando voy a coger el trazado del Camino veo que el descenso es muy complicado, por decirlo suavemente, así que opto por seguir por carretera y así poder relajarme del estrés que me ha provocado la niebla.
Bajada oficial del Puerto del Palo

El rápido descenso dura poco y resulta que me encuentro continuos falsos llanos y subidas que van minando las pocas fuerzas que me quedan, pasando por Beducedo y llegando a la Mesa. 
Tras pasar La Mesa me topo inesperadamente de narices con un muro que va a suponer la puntilla para mis fuerzas. Jamás me había encontrado un tramo asfaltado con semejante desnivel, y que me obligara a bajarme de la bici y tener que empujarla. Realmente son solo un kilómetro y medio de ascenso pero se me hace muy duro, seguramente también por las pocas fuerzas que me quedan. Intento zigzagear aprovechando todo el ancho de la carretera pero finalmente no me queda otro remedio que bajarme.
Tras superar el corto pero brutal ascenso uno se encuentra con un impresionante y largo descenso hasta el Embalse de Salime, un tramo que salva algo más de 800 m de desnivel. Si tras enfrentarme a la subida de La Mesa tenía claro que había que evitar este tramo y continuar por la carretera del Puerto del Palo hasta el Embalse, después de haber hecho el descenso por el Camino, igual bien merece la pena el esfuerzo.
Bajada al Embalse de Salime

Y es que este descenso bien merece un capitulo aparte. Al principio el sendero, más que propiamente un camino, está roto, aunque se puede decir que se baja relativamente tranquilo. Pero enseguida la pendiente es tal que cuesta controlar la bicicleta y la fuerza que hay que hacer para frenarla es tan grande que tengo que parar dos o tres veces para descansar las manos. Había leído que este descenso desgastaba los frenos, y aunque me costaba creerlo, cambié las pastillas de los frenos justo antes de emprender el Camino por precaución. Ahora compruebo al llegar abajo que los frenos han acabado tan justos como yo, así que es más que recomendable ir bien de frenos.
Bajada al Embalse de Salime

Hay que tener especial cuidado en el tramo final cuando el sendero se estrecha, aumenta la pendiente y se enlazan varias curvas muy cerradas.
Embalse de Salime
Por fin, después de sufrir y disfrutar de la bajada a partes iguales, se llega al espectacular embalse. Llaman la atención los viejos edificios fantasmagóricos anclados en la ladera de gran pendiente, vestigios de las enormes infraestructuras que fueron necesarias en la construcción de la presa y que costó la vida de más de 100 personas.
Una vez en la carretera AS-14, cruzamos la presa, y nos quedan 6 Km de ascenso para llegar a Grandas de Salime. Terminando el descenso he perdido presión de aire de la rueda trasera. Ya me pasó el otro día y simplemente tuve que volver a hincharla sin que fuera a más. He llegado a la presa exhausto y soy reacio a pararme porque no se si me quedarán fuerzas para retomar el camino así que de momento sigo poco a poco. Apenas avanzo, el ascenso se me está haciendo durísimo, no porque lo sea, sino porque no me queda energía. Ya no puedo más, y aunque es tarde y me empieza a urgir llegar a Grandas, me veo obligado a parar, reponer fuerzas y tratar de hinchar la rueda, en el Hotel Las Grandas con vistas al embalse y a 5 Km de Grandas.
Reflexiono sobre la posibilidad de hacer aquí mi fin de etapa ya que estoy muy cansado pero me cuesta dar mi brazo a torcer y me autoconvenzo para continuar. Tras un breve respiro y tres aquarius me dispongo a hinchar la rueda pero la bomba parece no funcionar bien por lo que apenas logro aumentar la presión.
Me dicen que en Grandas hay gasolinera así que bien a la llegada o mañana a la partida trataré de hinchar la rueda si no es que está pinchada. 
Grandas de Salime

Los 5 Km que recorro hasta llegar a Grandas son una lucha contra la carretera y contra mi mismo. Se me hacen largísimos pero por fin llego cuando casi son ya las 10 de la noche. Tengo la suerte de no tardar en encontrar albergue ya que la primera persona que me encuentro y que le pregunto, resulta ser el hospitalero, que me acompaña y me da alojamiento. Resulta que el hospitalero es también un apasionado de la botánica, cosa que se nota en el bonito albergue y el entorno que ha creado. Como el albergue es privado, y por cierto está muy bien, no tengo hora de cierre por lo que puedo ir a cenar después de darme una reconfortante ducha. Casi todos los peregrinos ya se encuentran descansando por lo que trato de ser todo lo silencioso que puedo. 
Mi compañero de litera también es bicigrino, el primero que me encuentro en el Camino Primitivo. Y departimos brevemente nuestras duras experiencias del día. 
La reparación de la bici la dejo para mañana. Me voy a cenar bien, que lo necesito, y a descansar, que todavía lo necesito más.

PD. He tenido que coger alguna foto de Internet porque las mías no salieron muy bien. Espero que nadie se moleste por ello.


 









05 Ribadesella-Grado

Etapa 5: Ribadesella-Grado
Distancia: 105 Km
Hora inicio: 8.00 h
Hora final: 19.30 h
Velocidad media: 13,4 Km/h
Desnivel acumulado: 2.251 m
Tiempo sobre la bici: 7h 48min
Mapa y Perfil de la Etapa 5: Ribadesella-Grado

El día amanece muy gris y amenazante de lluvia. La mañana es fría y a penas hay un par de personas caminando por el paseo de la playa de Ribadesella. Se sale por carretera tranquilamente calentando los músculos, cerca de la costa pero sin vislumbrar la presencia del mar, pasando por San Pedro de Leces, entre bonitos valles de verdes praderas. Poco a poco el asfaltado camino va cogiendo pendiente haciéndonos sudar hasta llegar a hacer cumbre en las inmediaciones de Abeo. Vamos camino de Vega, ahora en cómodo descenso, donde nuevamente pisaremos la arena de la playa. Ya he recorrido 7 Km cuando me encuentro nuevamente frente al Cantábrico. No llega a llover pero en el ambiente se respira una gran humedad. De hecho el camino está empapado y lo que en otro momento sería una playa rebosante de vida, ahora está totalmente solitaria y ni siquiera los surfistas se adentran en el agua, sino que miran desde sus caravanas al desafiante mar.
Playa de Vega

El Camino continua por lo que es más bien una senda con mucha piedra y enormemente resbaladiza por el agua presente que dificulta el avance. Además se trata de un tramo con una fuerte pendiente que me hace echar pie a tierra más que andar montado sobre la bicicleta. Este sobreesfuerzo me hace entrar en calor, o más bien darme un buen sofocón, y desentumecer los músculos que tanto me estaba costando lograr. 
Camino de Berbes

A pesar de ser del norte soy bastante friolero y los días así de grises me dan una gran sensación de tristeza por lo que me cuesta encontrarme a gusto en el Camino. Siento que no disfruto de igual manera a como lo hiciese si el día fuera azul y soleado pero no queda más remedio que seguir adelante. Este corto tramo tras superar la playa de Vega se me hace muy largo para lo que realmente es, ya que además me desoriento en un par de ocasiones.
Así, más de una hora después de haber salido de Ribadesella, y tras haber hecho sólo 10 Km, llego nuevamente a la civilización en Berbes. Después de atravesar Berbes nos espera un bonito recorrido por senderos a través de la campiña entre playas y acantilados. Es una pena que el día no acompañe porque en un día soleado el entorno tiene que ser de lo más espectacular. Hay que aprovechar estas últimas vistas del mar porque enseguida abandonaremos su compañía definitivamente. Así, la última playa que veremos será la de La Isla e iniciamos el camino hacia el interior buscando en primer lugar Colunga.
Playa de Espasa

De momento circulamos por una tranquila carretera vecinal, la CL-1, pasando bajo la autovía. Nada más atravesar la autovía la carretera va ganando pendiente aumentando nuestro esfuerzo conforme nos vamos acercando a la cima en Llera, aunque el recorrido nos permite encontrar pequeños tramos de descanso. Después ya podemos relajarnos con un bonito y tranquilo tramo de descenso. Vamos alternando caminos vecinales con entretenidas sendas y algún tramo pedregoso más incómodo acercándonos a Villaviciosa, donde llegaré tras haber recorrido ya 36 Km, y con algo de hambre. Entro en una tienda para aprovisionarme y a la salida del del pueblo encuentro un tranquilo parque donde paro a descansar y reponer fuerzas. El día parece querer levantar y con ello mi ánimo también empieza a mejorar. Cuando se hacen tantos kilómetros y durante tantas horas, las mañanas son psicológicamente duras al ver que apenas recorres distancia mientras el día avanza sin tregua. 
Tras reponer fuerzas, mejorar el día y mi ánimo, retomo el Camino que continúa atravesando el bonito parque por la vera del río Linares hasta que definitivamente lo cruzamos y enlazamos con la carretera AS-133. Ahora debemos estar atentos porque enseguida nos vamos a encontrar en Casquita con el cruce de Caminos y el desvío que nos llevará, bien a Gijón siguiendo el Camino de la Costa, o bien a Oviedo por el Camino Primitivo. Yo tenía claro que me iba a inclinar por la segunda opción aunque la idea de continuar por la costa y llegar a Gijón, ciudad que me encanta, también me atraía enormemente. 
Bifurcación del Camino, de la Costa y Primitivo

Después de pasar la bifurcación empiezan nuestras dificultades ya que el terreno se vuelve cuesta arriba y me hace empezar a dudar sobre la decisión de tomar esta alternativa. No obstante el firme es en general asfaltado así que se avanza con relativa facilidad y tras superar el primer escollo se llega al Monasterio de San Salvador de Valdediós y su bonita Iglesia adjunta.
Iglesia de San Salvador de Valdedios

Monasterio de San Salvador de Vadedios
Lástima que en esta ocasión estuviera todo cerrado por obras y no se podía contemplar la majestuosidad del conjunto. Tras pasar por delante del Monasterio toca otra vez apretar los riñones y enfrentarnos a un buen trecho cuesta arriba que representa el alto de la Campana. Son 3 kilómetros de dura ascensión que terminan poco antes de llegar a Figares.
Puente de Colloto

No obstante, una vez alcanzada la cima, el Camino se hace muy llevadero ya que va en ligero descenso hasta a Oviedo. Poco antes de llegar a la capital Asturiana vamos a encontrar el bonito puente romano de Colloto sobre el río Nora. Una vez en Oviedo hay que callejear para descubrir la belleza que encierra esta gran ciudad. 
El primer gran edificio que nos vamos a encontrar es el Monasterio de San Pelayo.
Oviedo. Monasterio de San Pelayo

Pocos metros más adelante pasaremos frente a la Parroquia Santa María la Real de la Corte.
Oviedo. Parroquia Santa María la Real de la Corte

Callejeando, y poco antes de llegar a la Catedral, donde también se encuentra la entrada principal de la Iglesia de San Tirso, podemos contemplar la belleza de su parte trasera.
Oviedo. Iglesia de San Tirso
Finalmente llegamos a la plaza de la Catedral de San Salvador.
Catedral de Oviedo
Aquí, podemos decir que se encuentra el kilómetro 0 del Camino Primitivo. Cuando salgo de Oviedo el día está muy agradable, nada comparado a lo que ha sido la mañana, e incluso hay gente tomando el sol por los jardines de las afueras.

Lo que queda de Camino para esta etapa es relativamente tranquilo ya que circularemos por cómodos caminos y entretenidas sendas por las faldas del Naranco. Vamos en descenso hasta cruzar el puente Gallegos sobre el río Nora.
La única dificultad es el alto de Escamplero, pero como se sube por carretera se hace más llevadero. Tras pasar junto a la Capilla de Fátima en Valsera abandonamos la carretera y entramos en el bonito valle del Andallón donde realmente se disfruta del paseo en bicicleta. Tras un duro repecho llegamos a Premoño y ya estamos apenas a 10 Km de la conclusión de la etapa.
Con las piernas bien cansadas son las 7 y media de la tarde cuando llego a Grado tras cruzar el río Cubia. Para rematar el albergue se encuentra en lo alto de una buena cuesta, aunque realmente merece la pena ya que es uno de los mejores albergues que encontraré. En parte porque está prácticamente nuevo, pero sobre todo porque los dos hospitaleros que lo atienden se esfuerzan sobremanera porque todos nos encontremos todo lo cómodos que se pueda. Realmente son buena gente!!! Me comentan para mi extrañeza, que en los 3 meses que lleva el albergue abierto soy el primer bicigrino que conocen.
Me da que hoy si que voy a descansar en condiciones así que me voy  la ducha, a dar una vuelta por el pueblo y a cenar en condiciones.
Ya queda menos y las sensaciones no pueden ser mejores. Aunque por otro lado, cada día queda menos para afrontar la temida ruta de hospitales que tanto me intriga. Se puede decir que la etapa de hoy ha sido de transición, entre el mar y la montaña, entre el Camino de la Costa y el Primitivo. Y sin dificultades excesivas, aunque en esta ruta no hay nada sencillo.





04 Comillas-Ribadesella

Etapa 4: Comillas-Ribadesella
Distancia: 86 Km
Hora inicio: 8.00 h
Hora final: 16.30 h
Velocidad media: 13,4 Km/h
Desnivel acumulado: 1.525 m
Tiempo sobre la bici: 6h 23min
Mapa y Perfil de la Etapa 4: Comillas-Ribadesella

El día amanece fresco pero despejado. Ayer hizo un día estupendo aunque me quemé los brazos por no parar a darme crema, esperemos que hoy el tiempo sea igual de bueno. Por si acaso iré con camisa de manga larga y tendré la crema al alcance.
Me cuesta empezar a pedalear porque estoy un poco cansado pero tampoco me siento tan mal para las palizas que me estoy dando. Tocaremos madera para que el cuerpo me aguante lo que todavía me queda por delante.  
Salgo de Comillas por asfalto tranquilamente por la zona de la Universidad donde ya hay gente paseando y haciendo deporte a las 8 de la mañana. Enseguida cruzo la ría de la Rabia camino de San Vicente de la Barquera. Nada más cruzar la ría dejo la carretera y tomo un camino hacia el interior que me llevará por los pueblos de Santana, El Tejo y La Revilla, aunque para ello he de superar dos puertos. He visto que algunos toman la alternativa costera por las playas de Oyambre y de Merón que después de haber hecho la ruta oficial creo que será más cómoda y bonita.
San Vicente de la Barquera
San Vicente de la Barquera
San Vicente de la Barquera. Parroquia Nuestra Señora de los Ángeles
Llego a la entrada a San Vicente de la Barquera junto a la playa de la Maza y hay que atravesar el largo puente de la Maza sobre la ría para dirigirse a la bonita villa y continuar el Camino. Sin embargo, la ruta no llega a entrar totalmente en San Vicente sino que lo deja de lado y coge un camino en fuerte subida que nos lleva a la Acebosa por un terreno rompepiernas. A la salida de La Acebosa también nos vamos a encontrar un tramo muy exigente a superar. Por carretera llegamos a la majestuosa Torre de Estrada, que está en rehabilitación.
Torre de Estrada
Alternando Caminos en más o menos buen estado, carreteras comarcales y bonitos parajes, se llega a Pesués, donde debemos cruzar el río Nansa. Después, ya por carretera llegamos enseguida a Unquera, última localidad de Cantabria, y como no soy muy pastelero, no degusto sus famosas corbatas. 
Unquera. Puente sobre el río Deva
Unquera
Tras pasar el puente sobre el río Deva, que hace de muga, abandonamos Cantabria, cuyo recorrido ha sido muy benévolo conmigo, y entramos en Asturias que a priori debería volver a ser un infierno como lo fue el País Vasco. 
Frontera Cantabria-Asturias

Tras cruzar la ría, Asturias nos recibe con un buen repecho hasta Colombres, la Cuesta del Canto, para que nos vayamos haciendo una idea de lo que va a ser nuestro paso por estas tierras. Tras Colombres, pueblo con numerosos edificios indianos, un bonito sendero nos lleva en busca nuevamente de la carretera N-634 que nos acercará hasta la Franca, donde volvemos a abandonar brevemente la nacional para adentrarnos en un bonito camino que nos lleva en bajada hasta toparnos con un viaducto de la autovía, y después tendremos que superar una fuerte rampa para volver a la carretera. 
En Buelna dejamos la nacional y entramos en un recorrido que tenía muchas ganas de atravesar por todo lo que había leído de otros bicigrinos, el sendero GR-9. El recorrido es verdaderamente bonito pero lo que si me sorprendió fue que me resultó más duro de lo que la gente comentaba. No es que presente ninguna dificultad especial sino que es muy rompepiernas y quizás porque iba con la idea que me iba a encontrar con un placentero paseo, el hecho de tener que esforzarme en este tramo no entraba en mis planes. No obstante, es un placer recorrer tramos como este junto a la costa rodeados de tanta naturaleza. 
Playa de Buelna

Lo primero que me encuentro por el sendero es la coqueta playa de Buelna. Es una pena que la climatología se haya ido estropeando al avanzar el día y ahora esté totalmente gris porque llegar a estos bonitos lugares en días despejados tiene que dar unas panorámicas realmente espectaculares. Y además, con calorcito incluso hubiera apetecido bajar a la playa y meter los pies en el agua. 
Costa de Pendueles

La senda va recorriendo la costa, acercándose y alejándose del mar y pasando algún pequeño núcleo urbano como Pendueles hasta que se llega a los Bufones de Arenillas. El día estaba gris pero el mar estaba tranquilo por lo que no pude apreciar totalmente la magia de este lugar.
Bofones de las Arenillas

Más adelante, el Camino nos lleva a cruzar el cristalino río Purón por un bonito puente de madera.
Puente sobre el río Purón

Nos vamos acercando a LLanes pero antes todavía me espera una sorpresa, la subida a la Sierra de Cué. Cuando uno ya se ve en Llanes degustando algún plato caliente aparece un camino que rodea un campo de golf que tiene unas cuestas durísimas. La alternativa fácil hubiera sido continuar por la carretera hasta Llanes y seguramente uno se ahorra la hora que cuesta superar este tramo, además del calentón que supone subir semejantes repechos. Pero como uno prefiere ser fiel al Camino aunque le toque arrastrar la bici, opto por subir a ver golf y poder apreciar las vistas desde las alturas. Después de una bonita bajada llegamos a la villa costera de Llanes donde hago una parada para reponer fuerzas y me como un menú en toda regla. No si antes dar una vuelta por la bonita villa que está atestada de gente. 
Llanes. Playa del Sablón

Llanes
Tras la opulenta comida cuesta ponerse en marcha por lo que lo hago de manera tranquila. Se recorren cómodos y bonitos caminos rurales y algún pequeño tramo de carretera local antes de llegar a la bonita playa de Celorio. Lástima que con el día tan nublado la panorámica pierde algo de encanto. 
Playa de Celorio
Tras este bonito tramo cerca de la costa el Camino, ahora por una pequeña carretera local, nos lleva a Barro y posteriormente junto a la curiosa iglesia de Nuestra Señora de los Dolores, que surge como una isla que parece que va a ser tragada por la marea, en la ensenada de Niembro.
Nuestra Señora de los Dolores
Como viene siendo costumbre en este Camino por la Costa, raramente vamos a encontrarnos un paseo costero por lo que tras encontrarnos a nivel del mar nos enfrentaremos a una subida para proseguir la marcha. En esta ocasión, un puerto de 3 Km, por bonitos senderos, para después afrontar un trepidante descenso que nos lleva al Monasterio de San Antolín, junto a la impresionante playa del mismo nombre.
Monasterio de San Antolín
Dejando atrás la costa llegamos cómodamente por asfalto a Naves, que cuenta con una iglesia también dedicada a San Antolín, y donde han acabado diversas partes del anterior Monasterio. Tras Villahormes dejamos el asfalto y continuamos por pista, aunque será por poco tiempo ya que enseguida el camino vuelve a estar asfaltado, aunque sin tráfico. Nuevamente nos vamos a encontrar con un tramo duro, aunque el terreno va a ser rompepiernas hasta que lleguemos a Ribadesella. 

Recuerdo especialmente la corta aunque exigente subida al Santuario de San Pedro atravesando un prado. Y no sólo por lo bonito del entorno sino porque el prado está rodeado de un pastor eléctrico que si lo tocas no hace precisamente cosquillas, como pude comprobar. Menos mal que una familia peregrina además de animarme a superar el duro repecho, me ayudaron a pasar la bici con todos sus bártulos por encima de la valla electrificada.
Santuario de San Pedro

Superado este último escollo enseguida se llega a Ribadesella donde a pesar de ser todavía pronto decido hacer parada y fonda. Además de que es un lugar que me gusta quiero aprovechar e ir al masajista para recuperar piernas. 
Ribadesella es una villa separada en dos por el río Sella, por un lado la parte histórica y por otro la zona más residencial donde se encuentra la bonita playa y el albergue. El albergue de Ribadesella no es únicamente para peregrinos por lo que además de tener un precio más elevado hace que esté bastante ocupado.
Playa de Ribadesella
Ribadesella. Rivera del río Sella