Presentación

A modo de introducción...
Supongo que como la mayoría, hace mucho que tenía una bici de montaña, otra cosa es que la usara. Un poco por casualidad empecé a utilizarla durante mi estancia en Australia, en un principio como medio de transporte a la universidad, luego para escaparme hasta la playa, ir a entrenar y finalmente propiamente para salir a hacer alguna ruta.
Quiero decir con ello que mi descubrimiento de la btt fue muy tardío. Siempre he hecho bastante deporte pero nunca nada relacionado con la bicicleta. 
A mi vuelta a España, mi vida cambió bastante en todos los aspectos, lo cual me hizo ya imposible seguir acudiendo a los entrenamientos y competiciones, principalmente por falta de tiempo. Esto me hizo buscar una alternativa para hacer algo de deporte e intentar mantenerme en forma y volví a acordarme de la btt que tenía olvidada en el garaje. 
Después de muy pocas salidas, me apunté a mi primera marcha en el 2008 si no recuerdo mal, la Saltamontes (desgraciadamente desaparecida), que por cierto no pude terminar de la paliza que llevaba (ese año la ruta era de 64 km y dura). Lejos de desilusionarme, este inicio tan frustrante me hizo coger la bici con más ganas y con la llegada del calor comencé a hacer más salidas y rutas más largas. Esto me hizo conocer rincones del entorno de Estella que ni siquiera sabía que existían y descubrir la suerte que tenemos los de aquí, de encontrarnos con un entorno tan espectacular. La principal dificultad de vivir en Estella es que salgas por donde salgas con la btt lo vas a hacer en subida, pero los paisajes, pueblos, caminos y estampas son impresionantes.
Con todo, cuanto más he ido cogiendo la bici, más me ha entrado en gusanillo de seguir haciendo rutas. Y hasta aquí hemos llegado...

11 Foz de Lumbier - Leyre - Castillo Javier

Mapa de la ruta Foz de Lumbier - Leyre - Castillo Javier


Espectacular y dura ruta recorriendo algunos de los lugares más interesantes de Navarra. Esta ruta nos llevará al nordeste, tomando como punto de partida y final Sangüesa. Los lugares destacados que se visitan son el Pozo de las Hiedras, la Foz de Lumbier, el Monasterio de Leyre y el Castillo de Javier. 
Esta ruta tiene de todo pero el punto más complicado es la subida a la Sierra de Leyre, donde habrá que empujar la bici durante unos dos kilómetros. 
Sangüesa. Calle Mayor
Tras atravesar Sangüesa por su calle principal y cruzar el río Aragón por su antiguo puente se sale tranquilamente por la carretera NA-132 dirección a Aibar. 
Sangüesa. Iglesia de Santa Maria
En la primera curva de la carretera se abandona el asfalto en dirección al aeródromo de Sangüesa que dejaremos a nuestra izquierda mientras se circula por un camino de parcelaria, de momento sin muchas dificultades. 
Sangüesa. Aeródromo
Es un típico día de Otoño que ha amanecido frío y con niebla, y aunque el día ya se ha despejado, y hoy se superarán los 25º C, cuesta todavía entrar en calor. Poco a poco me voy acercando al bonito pueblo de Aibar. Todavía guardo en la memoria la dura llegada hasta Aibar durante las javieradas que hice en tiempos de estudiante. Y es que se divisaba el pueblo desde la lejanía y se iban superando pequeñas colinas pero parecía que nunca se iba a alcanzar y que cada vez que se superaba una colina el pueblo se distanciaba en vez de acercarse. 
Aibar
Se cruza Aibar por la parte baja siguiendo la carretera NA-8606 y poco después de llegar al cruce se abandona la carretera en busca del pozo de las hiedras. Al principio el camino de parcelaria hace que se avance sin dificultad pero pronto se coge una senda ancha que es el preludio de lo que viene a continuación. Tras pasar una zona de pinos se llega a un encinar donde también abunda el boj, y la senda se estrecha hasta pasar justamente con la bici. La senda está algo embarrada y muy resbaladiza por las lluvias caídas los días previos y en algunos tramos cuesta mantener el equilibrio. 
Senda de subida al Pazo de las Hiedras
La subida no es especialmente dura pero el agua complica el paso y se encuentran algunos tramos en los que no queda otra que bajarse de la bici para superar algún escalón. 
El ascenso termina al encontrarse con el camino ancho después de pasar una cancela. Al comenzar la bajada se encuentra, bien indicado, el bonito Pozo de las Hiedras. Si el agua recién caída ha ido mal en la subida, ahora pienso que con la sequía del verano, de no haber sido por las recientes lluvias la visita al Pozo no hubiese merecido la pena. 
Pozo de las Hiedras
El pozo de las hiedras se encuentra en las cercanías de Aibar y se trata de una vieja presa en la que abundan las hiedras. Es un pozo de forma circular se llena en época de lluvias, y un puente de madera permite el paso al otro lado del riachuelo. Situado en el barranco de la Bizkaia, destaca su valor paisajístico y ambiental, ya que el salto de agua coincide con un pequeño bosque de robles y encinas rodeado de arbustos. 
Pozo de las Hiedras
El regreso a Aibar es todo cuesta abajo por lo que se hace muy rápido. Al volver a Aibar se encuentra un bonito rincón con una antigua fuente y el lavadero. 
Aibar
De Aibar se va por pistas cómodas hacia Rocaforte. Se enlaza con un ramal del Camino de Santiago y se pasa junto a la Fuente de San Francisco, supongo que en honor al patrón Navarro que también peregrinó a Santiago y pasaría por estos parajes siguiendo lo que hoy se conoce como Camino Aragonés. 
Fuente de San Francisco
Enseguida se llega a la peculiar localidad de Rocaforte. Peculiar porque parece estar apartada del mundanal ruido suspendida sobre la montaña en la que se asienta. 
Rocaforte
Ahora se baja de Rocaforte para dirigirse a Liédena. Justo frente a la papelera el camino parece desaparecer pero continúa recto apenas visible y muy cerrado por la vegetación, constancia de su falta de uso. Finalmente se enlaza con la carretera NA-127, que se sigue hasta las inmediaciones de Liédena. Poco antes de llegar a cruzar el río Irati encontramos los vestigios del trazado del antiguo tren del Irati que unía Pamplona con Sangüesa, aunque fue ideado principalmente para sacar madera del entorno de la Selva del Irati. 
Vía verde del Irati
Se continúa siguiendo la Vía verde del Irati hasta Lumbier ya que el trazado de este tren atravesaba espectacularmente el interior de la foz. Y antes que el tren, este trazado era recorrido por un ramal secundario del Camino de Santiago Aragonés que de Liédena se dirigía hasta la venta de Lumbier atravesando el río Irati por el Puente del Diablo. 
Puente del Diablo en la Foz de Lumbier
Foz de Lumbier
Los restos del Puente del Diablo cuelgan espectacularmente por la boca de salida de la Foz de Lumbier, aunque la vía se adentra en la foz a través de un túnel excavado en la propia roca de la Sierra de Leyre. 
Túnel de entrada a la Foz de Lumbier
Una vez que se atraviesa el túnel y se encuentra uno dentro de la garganta de la foz, no se puede hacer otra cosa que asombrarse ante la maravilla que ha creado la naturaleza con el paso del tiempo. También impresiona lo que es capaz de hacer el hombre y como las antiguas obras de ingeniería se adaptaban perfectamente al medio. 
Foz de Lumbier
El entorno invita a hacer un descanso para disfrutar y apreciar de las vistas y la belleza del entorno, mires donde mires. 
Foz de Lumbier
La Foz de Lumbier es un paisaje espectacular formado por roca y árboles atravesados por el río Irati. Toda la foz, de 1,3 Km de largo, está atravesada por un camino que antiguamente era una vía ferroviaria para transportar madera. Está declarada Reserva Natural como protección de una importante colonia de aves rapaces en la que destacan los buitres leonados y el alimoche. En la boca de la Foz de Lumbier encontramos las ruinas del puente del Diablo por el que antiguamente discurría el Camino de Santiago. 
Foz de Lumbier
La verdad que cuesta ponerse nuevamente en marcha y abandonar este lugar que tiene un encanto que atrapa. No obstante, hay que continuar que ya va siendo hora de comer, y además de llenar el buche, todavía me queda más de la mitad de la ruta por hacer, incluida la subida a la Sierra de Leyre. 
Plácidamente se llega a Lumbier y tras atravesar el Puente de las Cabras, voy a buscar un lugar para comer algo, tampoco mucho que hay que continuar. 
Lumbier. Puente de las Cabras
Tras la parada toca continuar y además cuesta arriba. Tras pasar junto al camping y las piscinas se deja el cómodo camino y se toma otro que ya empieza a tomar pendiente. Al principio el camino está bien aunque la pendiente en algunos tramos es descomunal, con rampas del 20%. 
Vista de Lumbier subiendo a la Sierra de Leyre
Tras sufrir durante algo unos dos kilómetros con estas rampas, el camino todavía se vuelve más infernal. Se abandona este camino ancho y se coge una senda que enseguida deja de ser ciclable porque se convierte en una cascajera constante por la que es imposible avanzar sobre la bici. No queda otra que continuar empujando, lo que supone un esfuerzo igual o mayor que hacerlo sobre la bici. 
Senda de subida a la Sierra de Leyre
En algunos momentos parecía que la senda iba a ser benévola conmigo, que la zona de cascajo había terminado y me montaba sobre la bici, pero 10 metros después me tenía que volver a bajar para continuar acarreando la bici. A pesar del esfuerzo de llevar la bici a cuestas, no llega siquiera a media hora, y menos de 2 kilómetros, el total del vía crucis, hasta que se encuentra un camino ancho. 
Sin embargo, todavía no se ha hecho cima, durante otro kilómetro y medio el camino sigue ascendiendo, sólo que después de lo que se ha pasado, esto es una autopista y la subida se hace muy llevadera. 
Fin del ascenso a la Sierra de Leyre
Así, el ascenso se puede dividir en tres tramos de kilómetro y medio, el primero de buen camino pero de pendientes endiabladas, el segundo inciclable de la cascajera y el tercero de relativa comodidad. 
Una vez alcanzada la cima se tiene una bonita panorámica del Pantano de Yesa y todo su entorno. 
Vistas desde la Sierra de Leyre
A pesar de que el camino tiene grandes surcos hechos por el agua, el descenso se hace plácidamente hasta encontrarnos con una antigua carretera. Daba por hecho que hasta el monasterio sería todo bajada pero para mi sorpresa al enlazar con esta vieja carretera el camino se vuelve ascendente. La subida dura algo menos de un kilómetro y luego por un terreno más de sube y baja llegamos hasta el Monasterio. No se de que carretera se trata ni a donde lleva, aunque parece que fuera una antigua vía de acceso que hace mucho que perdió su utilidad por el estado del firme, pero al llegar a las inmediaciones del monasterio descubro que también está cortada al tráfico. 
Llegando al Monasterio de Leyre
Finalmente, tras un último repecho, se llega al emblemático Monasterio de Leyre, donde hago una parada, no sólo para admirar el conjunto arquitectónico sino para tomar un respiro. Dudo si subir a visitar la Fuente de Virila y su mítica historia, pero finalmente decido continuar ya que el tiempo se me echa encima y además desconfío de mi forma física para añadir más kilómetros a la ya dura ruta. 
El Monasterio de Leyre se alza en terrenos del municipio de Yesa sobre el ramal del Camino de Santiago Aragonés. En Leyre están los pilares del viejo Reyno y el panteón de sus primeros reyes. Leyre es el principal monumento románico de Navarra y uno de los conjuntos altomedievales más atractivos de España. El monasterio tuvo una gran relevancia en la historia del reino de Pamplona y posteriormente en el de Navarra, así como en la Reconquista. 
Monasterio de Leyre
Al bajar del Monasterio descubro que también está cerrado al paso, no sólo por una sino por hasta tres cancelas. Sin embargo, esta carretera si que presenta un asfalto en perfecto estado, lo que me desconcierta todavía más sobre el por qué estas carreteras están cerradas. 
Tras superar estas barreras y sobrepasar la autovía se llega hasta el Pantano de Yesa y la antigua carretera NA-2420 que lo recorre. Se sigue esta carretera hasta la localidad de Yesa. La ampliación de la presa ha modificado las carreteras del entorno así que la ruta que quería seguir está cerrada. 
Presa de Yesa
Opto por seguir la carretera NA-5410 hasta Javier. Este cambio en la ruta me va a permitir conocer el Puente de los Roncaleses. No tenía conocimiento de la existencia de las ruinas de este puente medieval, pero he podido saber de él en un panel informativo en el Monasterio de Leyre. 
Yesa
Impresiona la solemnidad del puente que aparenta una gran robustez y que sin embargo no ha debido poder soportar la fuerza de la naturaleza y está parcialmente derruido. Este puente debió tener gran importancia en su tiempo ya que no abundaban los pasos para superar estos grandes ríos y además, se encontraba en las rutas de la Cañada de los Roncaleses y el Camino de Santiago Aragonés. 
Puente de los Roncaleses
Continúo por la cañada en dirección a Javier, aunque enseguida debo continuar por carretera hasta encontrarme, después de un repecho, en el Castillo de Javier. La verdad había estado varias veces en Javier, pero siempre en las javieradas y atestado de gente, por lo que poder admirar este lugar tan emblemático en la historia de Navarra, prácticamente en solitario, sobrecoge. 
Castillo de Javier
El castillo de Javier nació como torre de señales y vigilancia en el siglo X y es la casa natal del patrón de Navarra, San Francisco Javier. El castillo y la villa de Javier fueron ganados por Sancho VII de Navarra en torno al año 1223. Un noble aragonés los había dado como garantía por un préstamo que le concedió el monarca navarro, pero al acabar el plazo y no poder hacer frente al pago, pasaron a la propiedad de Sancho. En torno a esta Torre del Homenaje o San Miguel se fueron añadiendo estancias. El castillo fue erigido sobre roca viva, y ha sufrido varias restauraciones a lo largo de la historia. Tras la conquista de Navarra el castillo pertenecía a María de Azpilcueta, oriunda del Valle de Baztán, casada con Juan de Jaso (padres de San Franciso Javier), cuya familia defendía la independencia del reino y de hecho dos de los hermanos de Javier participaron en el intento de reconquistar el reino en 1521 estando presentes en la caída del Castillo de Maya en 1522. Por la resistencia mostrada el Cardenal Cisneros ordenó la demolición completa del castillo en 1516, aunque sólo se realizó un desmochando de la parte fuerte del mismo. El castillo fue restaurado a mediados del siglo XX y reformado con motivo del Quinto Centenario del nacimiento de San Francisco Javier, celebrado en el año 2006. 
Después de un momento de admiración del Castillo, vuelvo sobre mis pasos para ir en busca nuevamente de la Cañada de los Roncaleses que coincide en cierta manera con el Camino del Papa que lleva hasta Sangüesa. Este camino por la orilla del río Aragón presenta unas inmejorables vistas de toda la zona. Hay que tener cuidado en algunas zonas ya que el camino bordea en ciertos tramos el acantilado al río y además la senda presenta varios desprendimientos que pueden hacer el paso peligroso.
Camino del Papa
Una vez terminada la ruta, y de vuelta a casa en coche, hago una parada para conocer las ruinas romanas de Liédena, que se encuentran junto a la autovía justo frente a la entrada de la Foz de Lumbier y desde donde se tiene una bonita panorámica de la foz y el Puente del Diablo.
Ruinas romanas de Liédena

08 Lugo-Santiago

Etapa 8: Lugo - Santiago

Distancia: 99 Km
Hora inicio: 8.10 h
Hora final: 16.30 h
Velocidad media: 13,8 Km/h
Desnivel acumulado: 1.913 m
Tiempo sobre la bici: 7 h 10 min


Comienza la última jornada de esta gran aventura con el día encapotado y gris callejeando por el bonito casco histórico de Lugo. Salimos del recinto amurallado por la puerta de Santiago y enseguida terminamos de salir de Lugo al cruzar el río Miño por su puente romano. 
Lugo. Puente romano sobre el río Miño
Vamos a hacer muchos kilómetros por carretera así que como además tampoco vamos a encontrar grandes dificultades, se avanza con relativa comodidad, si tenemos en cuenta la paliza que ya llevamos acumulada. Tras pasar San Vicente de O burgo, cuando ya llevamos 10 km sobre el asfalto, encontramos una bonita senda emboscada que después de tanta carretera se disfruta enormemente y que desemboca en Bacurín.
Este tramo es espectacular y un balón de oxígeno para los días de sol, pero no dura mucho ya que enseguida volvemos a la carretera que habíamos dejado anteriormente. 

Son curiosas las iglesias-cementerios que abundan por estas tierras, como ejemplo, esta de San Román de Retorta.
Iglesia románica de San Román de Retorta

Pasado San Román volvemos a abandonar momentáneamente el asfalto para subir el monte de Arneiro. La etapa es puramente rompepiernas pero después de lo duro que ha sido este Camino se puede decir que es un paseo. Se avanza con relativa velocidad y comodidad sobrepasando pequeños pueblos rurales. 
El asfalto es el medio predominante pero de vez en cuando se recorren pequeños tramos por bonitos senderos o caminos rurales que nos apartan de la civilización.
Cuando llevamos recorridos 30 Km nos encontramos la mayor dificultad del día, la subida a Hospital das Seixas por la Sierra de Careón. El entorno es espectacular y compensa la dureza de la subida después de la cantidad de kilómetros acumulados.
Subida a Hospital das Seixas
Por la Sierra de Careón pasamos de la provincia de Lugo a la de La Coruña.
Sierra deA Careón

En el descenso ya se puede divisar en la distancia Melide, lugar donde el Camino Primitivo se encuentra con el Francés.
Acercándonos a Melide

Y como es costumbre, en Melide hay que degustar el delicioso pulpo con cachelos y que cuando hice el Camino Francés no tuve oportunidad porque pasé por aquí poco después de haber almorzado.
Pulpo típico en Melide

Mientras estoy deleitándome con el pulpo veo pasar constantemente gente como si fuera una romería, es la diferencia entre el Camino Francés y el resto de los Caminos, especialmente cuando ya quedan pocos kilómetros para llegar a Santiago. Está claro que a partir de ahora voy a tener que ir esquivando peregrinos.
Por otro lado, ya se lo que me espera de aquí en adelante y no tengo grandes dificultades y si un bonito recorrido así que ya sólo me queda disfrutar de mis últimas pedaladas y esperar que no tenga ningún percance.
Cuando reanudo el camino compruebo que la mayor parte de los peregrinos que he estado viendo pasar han debido hacer final de etapa en Melide por lo que tampoco tengo que ir evitando a tanta gente.
Si cuando realicé el Camino Francés iba sufriendo por los calambres, este año voy disfrutando enormemente. Parece mentira con lo diferentes que son ambos Caminos, y lo duro, por decirlo suavemente, que es el del Norte y Primitivo.

Parte del recorrido se transita entre bosques y atravesando algunos pequeños arroyos, por lo que la travesía es de lo más placentera. Tampoco hay que confiarse porque esta zona es un continuo sube y baja, muy rompepiernas, aunque después de lo sufrido en anteriores jornadas, esto es un paseo.

Cuando estoy a unos 30 Km de Santiago encuentro el bar en el que me detuve en mi anterior Camino y también hago una breve parada antes de afrontar el último tramo de esta aventura.
Así, ya poco a poco pues ya veo que llegaré, me encuentro ante el último escollo, la subida al Monte do Gozo. Hace dos años se me hizo eterna esta subida pero esta vez como voy concienciado de lo que me espera me lo tomo con más tranquilidad y así llego hasta la cima, a las puertas ya de Santiago. Aquí hago un pequeño descanso para tomar un refrigerio e ir a visitar las esculturas de los peregrinos.
Monte do Gozo

Finalmente ya no queda prácticamente más que dejarse llevar cuesta abajo hasta la plaza del Obradoiro.
Fin de Camino en la Plaza del Obradoiro

Como ruedo sobre terreno conocido, antes de llegar a la Catedral cojo el albergue, me ducho y cambio de ropa, y preparo lo que mandaré por correo a casa. Así, termino esta impresionante aventura, 8 días de haber empezado a rodar en Irún, en la frontera con Francia.
Como es de rigor, voy en primer lugar a enviar la bici a casa, después a conseguir la Compostela y antes de ir a cenar, a compara algún detalle para los peques de la casa que tanto se les echa de menos después de tantos días fuera.
A diferencia del Francés, esta vez el Camino lo he hecho totalmente en solitario, más que nada porque no me he encontrado a ningún bicigrino con quien compartir el viaje.




07 Grandas de Salime-Lugo

Etapa 7: Grandas de Salime - Lugo

Distancia: 91 Km
Hora inicio: 8.00 h
Hora final: 17.30 h
Velocidad media: 15,0 Km/h
Desnivel acumulado: 1.870 m
Tiempo sobre la bici: 6 h 05 min.
Mapa y Perfil Etapa 7: Grandas - Lugo

Ayer fue un día muy largo por lo que me levanto un poco temeroso de como me encontraré de cansado. Sin embargo, para mi sorpresa, me encuentro muy bien, cansado, pero nada excepcional para la paliza que llevo. Por supuesto, soy el último en abandonar el albergue.
También terminé con la rueda trasera, no se si pinchada o deshinchada. Ya se me deshinchó hace tres días y después de volverla a hinchar había podido seguir sin problema. La bomba parece que no va muy bien así que la hincho lo suficiente para ir en busca de la gasolinera que me han indicado que hay a 1 kilómetro. Así, en vez de tomar el Camino cojo la alternativa de la carretera para ir a buscar la estación de servicio. La salida de Grandas de Salime es en subida, como serán los próximos 12 kilómetros hasta coronar el puerto del Acevo, y cambiar Asturias por Galicia. Paro a inflar la rueda pero me llevo la sorpresa de que la gasolinera no abre hasta las 8.30. Sopeso esperar o continuar, y opto por inflar la rueda con la bomba y continuar, entiendo que tarde o temprano encontraré otra gasolinera... infeliz!!!
Al kilómetro de continuar ya tengo la llanta en el suelo así que decido parar  y definitivamente cambiar la cámara. Así lo hago, junto a unos contenedores para poder así deshacerme de la cámara vieja. Cambiada la cámara espero no tener más imprevistos a causa de la rueda trasera. No hago ni 200 m cuando tengo de nuevo la llanta en el suelo... No puede ser!!! Pero si había repasado la cubierta y todo por si había algún pincho!!!! Bueno, pues como tengo una última cámara no queda más remedio que volver a cambiarla y repasar concienzudamente el interior de la cámara para asegurarme de que no hay nada que me haga pinchar. Quito la cámara pinchada, y no encuentro nada raro... Cuando voy a poner la última cámara compruebo que está rajada... y ahora que!!! Pues primero desando los 200 m, recupero la primera cámara que pinché y luego otro kilómetro para llegar nuevamente a la estación de servicio a eso de las 9 de la mañana. Hincho la rueda y espero a ver si se desinfla mientras desayuno algo. Vaya, ahora no vuelve a perder aire!!! Por si acaso vuelvo a Grandas y compro un par de cámaras y una bomba nueva. 
Así, hora y media después de haber emprendido la marcha, me encuentro en el lugar de partida, cansado y quemado.
Pues no queda otra que apretar los riñones e intentar recuperar algo del tiempo perdido para que no se me haga muy tarde para llegar a Lugo. Por ello, la subida al puerto del Acevo la hago prácticamente sin levantar la cabeza a piñón fijo y el último tramo por carretera para evitar una zona complicada. El puerto no es excesivamente duro salvo por la longitud del mismo, y en mi caso por la necesidad de avanzar con premura. No obstante, los caminos son realmente bonitos rodeados unas veces de robles otras de pastos.
Una vez coronado el puerto, el descenso hasta A Fonsagrada lo hago alternando la carretera y el camino para ganar el tiempo perdido y tomarme el resto de la etapa a ritmo más tranquilo. Para llegar a A Fonsagrada hay que subir un último exigente repecho pero como recompensa hago un alto en el camino para almorzar y reponer fuerzas.
Sigo un poco obsesionado con el retraso acumulado así que continuaré por carretera hasta llegar a O Cádavo. Antes de nada, saliendo de A Fonsagrada encuentro un terreno rompepiernas hasta que definitivamente el camino se vuelve favorable con el descenso hasta Paradavella.
No obstante, a continuación tenemos que afrontar la subida a A Lastra que nuevamente nos va a hacer esforzarnos en gran medida. Entonces nuevamente tenemos un tramo de descanso hasta bajar a O Cádavo.
Se sale de O Cádavo por un camino asfaltado que poco a poco va aumentando la pendiente. Pasamos por Pradeda donde dejamos el asfalto y el Camino se vuelve de tierra mientras que sigue aumentando la pendiente hasta que hacemos cumbre en el alto da Baqueriza, justo donde el camino llega a la carretera. No obstante, la carretera ni la tocamos, el Camino se vuelve a separar de la misma y recorremos un bonito bosque mezcla de pinares y mote bajo, ahora por una zona cómoda que enseguida además se vuelve cuesta abajo hasta llegar a Vilabade, a mitad de descenso.
Vilabade - Iglesia de Santa María
El descenso, ahora por camino asfaltado, termina en Castroverde, aunque ya no nos vamos a encontrar ninguna dificultad reseñable en lo que queda de etapa. Llegando a Souto de Torres entramos en un bonito camino flanqueado de árboles.
Camino de Souto de Torres

Poco después de Souto volvemos a la carretera, atravesando algunos pequeños pueblos hasta llegar a Soutomerille, donde volvemos a encontrar camino de tierra durante un breve momento. 
El terreno es rompepiernas ya que nos encontramos algún fuerte repecho, pero como no hay ningún puerto se va relativamente rápido.
En las inmediaciones de Bascuas también vamos a abandonar brevemente el asfalto para recorrer una tranquila vía pecuaria. Posteriormente tenemos que compartir trazado con los vehículos por la carretera LU-530 por lo que hay que circular con mucha precaución. Enseguida de abandonar esta carretera por otra que lleva a Manzoi, volvemos a recorrer la campiña Lucense por bonitos y entretenidos caminos rurales.
Poco a poco nos vamos acercando a Lugo y vamos abandonando el terreno rural para ir encontrando mayor cantidad de fincas recreativas y residenciales. 
Al llegar a Lugo lo primero que vamos a encontrar son sus bonitas murallas en perfecto estado de conservación con sus innumerables torres. La entrada al centro amurallado se hace por la puerta de San Pedro.
Lugo - Murallas
Lugo - Puerta de San Pedro
Después de callejear un poco para encontrar el albergue y darme una ducha, salgo a recorrer y conocer esta bonita ciudad, en la que hasta ahora no había tenido oportunidad de visitar. Después de los nervios de par de mañana, al final he llegado hasta pronto, y es que la etapa en sí tenía sólo 80 Km, aunque yo entre idas y venidas he pasado los 90.
Catedral de Lugo