Presentación

A modo de introducción...
Supongo que como la mayoría, hace mucho que tenía una bici de montaña, otra cosa es que la usara. Un poco por casualidad empecé a utilizarla durante mi estancia en Australia, en un principio como medio de transporte a la universidad, luego para escaparme hasta la playa, ir a entrenar y finalmente propiamente para salir a hacer alguna ruta.
Quiero decir con ello que mi descubrimiento de la btt fue muy tardío. Siempre he hecho bastante deporte pero nunca nada relacionado con la bicicleta. 
A mi vuelta a España, mi vida cambió bastante en todos los aspectos, lo cual me hizo ya imposible seguir acudiendo a los entrenamientos y competiciones, principalmente por falta de tiempo. Esto me hizo buscar una alternativa para hacer algo de deporte e intentar mantenerme en forma y volví a acordarme de la btt que tenía olvidada en el garaje. 
Después de muy pocas salidas, me apunté a mi primera marcha en el 2008 si no recuerdo mal, la Saltamontes (desgraciadamente desaparecida), que por cierto no pude terminar de la paliza que llevaba (ese año la ruta era de 64 km y dura). Lejos de desilusionarme, este inicio tan frustrante me hizo coger la bici con más ganas y con la llegada del calor comencé a hacer más salidas y rutas más largas. Así, pude conocer rincones del entorno de Estella que ni siquiera sabía que existían y descubrir la suerte que tenemos aquí, de encontrarnos con un entorno tan espectacular. La principal dificultad de vivir en Estella es que salgas por donde salgas con la bici lo vas a hacer en subida, pero los paisajes, pueblos, caminos y estampas son impresionantes.
Con todo, cuanto más he ido cogiendo la bici, más me ha entrado en gusanillo de seguir haciendo rutas. Y hasta aquí hemos llegado...

03 Ruta Plata (Real Jara - Merida)

3ª Etapa. Real de la Jara - Merida
Distancia: 131 Km
Desnivel: 1141 m
Tiempo pedaleo: 7h 14min
Hora Salida: 8.10h
Hora Llegada: 18h 30min
Velocidad media: 18,1 Km/h


He dormido sólo en el albergue así que he descansado sin que nadie me molestara. La mañana amanece fresquita aunque el día está despejado así que me pongo la ropa de invierno para empezar a pedalear. Al pasar por el centro de El Real de la Jara hay mucho movimiento ya que están montando el mercado. Paro junto a la estatua del ciervo, que cuenta la leyenda que ayudó a los cristianos a conquistar el Castillo Medieval, echo un vistazo a la panorámica del Castillo y empiezo a rodar.
El Real de la Jara
De par de mañana cuesta ponerse en marcha y pensar la dura jornada que tiene uno por delante, especialmente si hace frío. Enseguida vuelvo a detenerme para contemplar los restos del Castillo de las Torres desde donde los Cristianos vigilaban el avance cuando los musulmanes hubieron conquistado el Castillo Medieval. Si bien el Castillo Medieval está restaurado el Castillo de las Torres apenas es reconocible.
Castillo de las Torres
Por cierto, al llegar al Catillo de las Torres habremos cambiado de Comunidad, abandonando Andalucía y entrando en Extremadura.
La primeras pedaladas del día son realmente duras, realmente no se que me lleva a darme estas palizas. Podría pensarse que lo más duro son lo últimos kilómetros del día cuando las fuerzas escasean, pero para mi, lo más difícil son los primeros kilómetros en los que el cuerpo te pide cualquier cosa menos que lo subas a la bici. Por eso la primera hora avanzo tranquilamente, más pensando en adaptar el cuerpo a la bici que en tratar de coger ritmo. También el frío es algo que me acobarda mucho y hace más difícil que entre en calor y empiece a sentirme cómodo sobre la bici.
Así, con algo de pereza y un poco de esfuerzo voy avanzando en un entorno de dehesa por un cómodo camino hasta llegar a la antigua ermita de San Isidro, justo después de haber pasado un cruce de carreteras.
Ermita de San Isidro
La llegada a este punto marca el inicio de la subida a Monesterio, de unos 8 Km. Me noto un poco flojo y sopeso durante un momento si hacer la subida por carretera o por camino. Aunque este momento de duda apenas dura un par de segundos y es que, por un lado, no soy muy amigo de ir por asfalto, y por otro, no sé por qué, pero acabo sufriendo más si subo por asfalto que si lo hago por camino. Así, tomo una estrecha senda, pero ciclable, que paralelamente a la carretera va ascendiendo por un bonito paisaje. Hasta que llega un momento, 2 Km después de haber pasado junto a la Ermita, que el sendero termina y no queda otro remedio que continuar por la carretera N-630. Un kilómetro después, justo cuando la carretera va a pasar bajo la autovía, dejamos el asfalto y campo a través bajamos hasta encontrar con un ancho camino asfaltado aunque no es muy buen estado. Otro kilómetro más adelante el asfalto desaparece. 
De repente me doy cuenta de que por primera vez en todo el camino, encuentro restos de la verdadera calzada romana que parece haber sido engullida y destruida por la nueva autovía. No había sido consciente hasta ahora de que a pesar de toda la historia que tiene esta ruta, hasta ahora, no había encontrado restos de la propia calzada romana. 
Restos de la calzada romana

Creo que anteriormente pasé junto a lo que parecía una garita, que aunque me chocó verla, no le dí mucha importancia, pero que podría ser una garita vigilancia de la calzada.
No sin esfuerzo, ya que hay tramos con grandes pendientes, alcanzo la cima justo a las puertas de Monesterio. Al pasar junto a un merendero veo a tres bicigrinos recogiendo lo que por la hora supongo que es el almuerzo. Yo hago un breve descanso al parar por Monesterio para reponer fuerzas.
La tan temida subida a Monesterio tampoco me ha parecido algo insufrible. Tampoco estoy diciendo que sea fácil pero con tranquilidad se supera sin mucho problema y un poco de esfuerzo.
Atravieso Monesterio por la carretera N-630 que he cogido al hacer cima, y la dejo al salir del pueblo justo al pasar junto al campo de atletismo.
Tras dejar atrás la civilización me sumerjo de nuevo en la dehesa circulando tranquilamente y a buen ritmo por cómodos caminos rurales. 
Dehesa en Monesterio

El camino y las largas distancias entre poblaciones podrían hacer el trayecto monótono pero dado lo diferente que es a mi tierra voy disfrutando enormemente del viaje. Claro que igual influye el hecho de haber dedicado muchos años de mi vida al estudio de la flora mediterránea.
La siguiente población que me encuentro es Fuente de Cantos cuando todavía no han dado las 12 del mediodía.
Fuente de Cantos. Parroquia Ntra. Sra. de la Granada

Apenas hago un pequeño alto en el camino en Fuente de Cantos para continuar, ahora rodeado de campos de cereal, hasta llegar rápidamente a Calzadilla de los Barros.
Calzadilla de los Barros. Iglesia Divino Salvador

Al salir de Calzadilla oteo en la distancia a tres bicigrinos a los que poco a poco voy recortando la distancia. Finalmente les doy caza mientras intentaban vadear la Ribera de la Laja que lleva bastante agua en este punto. Cuando comenzamos a hablar resulta que son los que yo vi en el alto de Monesterio, pero que no estaban almorzando sino que habían hecho noche allí. Y no sólo eso, resulta que son Asturianos y hacen exactamente la misma ruta que yo, de Cadiz a Gijón. Pedaleamos juntos durante un buen trecho pero finalmente no puedo seguir su ritmo y me dejan atrás. No volveremos a coincidir en toda la ruta puesto que aunque ellos llevan más ritmo que yo tienen más días para hacer la ruta y por lo tanto hacen etapas más cortas.
De momento hemos dejado atrás la dehesa y recorremos campos de cereal y viña. Poco antes de llegar a la siguiente población tenemos que cruzar, con toda la precaución del mundo, las vías del tren. A mi llegada a Puebla de Sancho Pérez ya he perdido de vista a los Asturianos.
Puebla de Sancho Pérez. Parroquia de Santa Lucía

Ya llevo 60 Km y todavía no son ni la 1 del mediodía. Vaya diferencia en comparación con el Camino del Norte que realicé el año pasado, y donde muchos días a la hora de comer a penas había hecho 40 Km.
Sin dejar atrás Puebla de Sancho Pérez llegamos a Zafra no sin haberme liado con el camino ya que el GPS me mandaba sobre las vías del tren por una zona por donde era imposible pasar. Supongo que la construcción de las nuevas vías se ha tragado algún camino que pasaba por esa zona. Así que ahora me toca improvisar y llegar finalmente a Zafra. 
Zafra. Castillo de los Duques de Feria

Hace calor así que paro a tomar algo en un parque, poco antes de pasar por delante del Castillo de los Duques de Feria, hoy en día Parador de Zafra.
Zafra. Castillo de los Duques de Feria

A la salida de Zafra nos encontramos la Torre de San Francisco, único vestigio que queda en pie de un antiguo Convento.
Zafra. Torre de San Francisco

Tras dejar atrás Zafra tenemos un pequeño ascenso hasta la Sierra de San Cristobal para, acto seguido, descender hasta Los Santos de Maimona.
Los Santos de Maimona. Ntra. Sra. de los Ángeles

De manera rápida, ya que vamos en ligero descenso, nos acercamos a Villafranca de los Barros atravesando un terreno más seco dominado por olivares.

Llegamos a Villafranca de los Barros poco más tarde de las dos y media de la tarde, después de haber recorrido hoy ya 85 Km, lo que da una idea de las pocas dificultades que nos vamos encontrando y de la velocidad a la que se rueda.
Villafranca de los Barros. Iglesia Ntra. Sra. del Valle

En Villafranca hago parada y fonda que ya tengo hambre.
Villafranca de los Barros. Ermita de la Virgen Coronada

Los 25 Km que separan Villafranca de Torremejía son una sucesión infinita de viñedos. En este tramo tomo conciencia de lo complicado que tiene que ser para los peregrinos a pie atravesar estos terrenos, ya que lo que en bici ni siquiera son dos horas, andando es una jornada completa, y durante estos 25 Km no encontré fuente alguna en la que sofocar la sed.

El recorrido sigue yendo en descenso así que, a pesar de la monotonía y soledad, se rueda con mucha velocidad. Se pasa bastante cerca de Almendralejo, pero no se llega a entrar en este bonito municipio.
Tras pasar Torremejía vamos dirección a Mérida por un camino que discurre paralelo a la carretera nacional N-630, y que nos lleva a tener que atravesar las vías del tren, hasta que nos vemos obligados a circular por la nacional misma. Los últimos kilómetros hasta llegar a Mérida, bajo mi punto de vista, son impropios de la llegada a una ciudad con la historia y majestuosidad de Mérida. Se trata de un camino pedregoso y descuidado por un entorno de escasa belleza y que no hace justicia al lugar al que nos vamos dirigiendo. Bajo mi punto de vista se trata del peor tramo de la ruta.
Finalmente llegamos a la orilla del río Guadiana y pocos metros más adelante nos encontramos el majestuoso puente romano de 790 m de longitud.
Mérida. Puente Romano

Tras cruzar el largo puente se entra en Mérida y uno sólo puede caer rendido ante lo que esta antigua ciudad muestra a todos los visitantes. 
Mérida

Tras admirar un instante las murallas de Mérida voy en busca del albergue que se encuentra en la orilla del Guadiana.
Me sorprende que el albergue de Mérida se encuentra prácticamente completo cuando en los 3 días que llevo de ruta los peregrinos que me he encontrado se pueden contar con los dedos de una mano. En este momento pienso que será que gran parte de los peregrinos empiezan el Camino aquí, pero luego comprenderé que gran parte de los que se encuentran en el albergue son simplemente turistas de bajo coste.
Tras instalarme y darme una ducha parto a descubrir la historia de esta ciudad, que aunque he estado en alguna ocasión solo ha sido de paso y no he podido visitar. 
Sólo es necesario dar un par de pasos por Mérida para darse cuenta que encierra una gran ciudad romana incluso bajo las modernas construcciones. 
Mérida. Palacio de los Corbo

Mérida. Anfiteatro Romano








02 Ruta Plata (Alcalá de Guadaira-Real de la Jara)

2ª Etapa. Alcalá de Guadaira-Real de la Jara
Distancia: 100 Km
Desnivel: 1408 m
Tiempo pedaleo: 6h 43min
Hora Salida: 8.00h
Hora Llegada: 18h 30min
Velocidad media: 14,8 Km/h



Como no encontré albergue he dormido de lujo en un hotel, con todas las comodidades que ello conlleva. Después de desayunar algo de lo que compré ayer por la tarde, para las 8 de la mañana estoy en marcha. Al subirme a la bici no noto excesivo cansancio para la cantidad de kilómetros que hice ayer, pero como el día será largo, y los que vienen también, iré con precaución.
Alcalá de Guadaira. Castillo

Salgo de Alcalá de Guadaira en dirección al puente del dragón pero antes de cruzarlo bajamos hasta la rivera del río Guadaira por donde discurre un parque que ya está concurrido de paseantes. Si echamos la vista atrás antes de bajar a la orilla del río tenemos una bonita panorámica del castillo de de Alcalá.

El camino es muy cómodo y, a la vez que sirve para ir entrando en calor, enseguida nos lleva hasta las inmediaciones de Sevilla. Claro que entrar en una gran ciudad ya es más caótico y nos hace circular con mucha precaución. Es la segunda vez que estoy en Sevilla y la verdad que no guardo muchos recuerdos de la primera visita así que estoy ansioso por descubrir su famosa majestuosidad.
Tras pasar junto al estadio del Sevilla FC lo primero que encuentro es la bonita Plaza de España enclavada en el Parque de Maria Luisa.
Sevilla. Plaza de España

Poco más adelante llegamos hasta la orilla del Guadalquivir y enseguida sobresale la figura majestuosa de la Torre del Oro.
Sevilla. Torre del Oro

Al ir en busca de la catedral paso junto a la plaza de toros de La Maestranza. Aunque es cierto que sobre el terreno pensé que era una plaza de toros menor ya que no me dio la sensación de ser tan grande. No es que el día estuviera nublado, es que se me debió empañar la carcasa de protección de la cámara y no me di cuenta, por eso la calidad de las fotos dejan tanto que desear.
Sevilla. Plaza de toros de La Maestranza

Y callejeando llego a la monumental Catedral de Sevilla.
Sevilla. Catedral y Giralda

Tras las murallas que se encuentran junto a la Catedral se encuentra el Real Alcazar de Sevilla.
Sevilla. Real Alcazar

Dejo atrás la zona monumental de Sevilla para volver a la vera del Guadalquivir e ir buscando la salida de la ciudad a través del pintoresco barrio de Triana.
Sevilla desde el Puente de Triana

Enseguida llegamos a Camas, de donde se sale siguiendo un camino que da la sensación de ser una vía verde y que debemos abandonar a la altura del polígono industrial para, ya por carretera, alcanzar Santiponce. 
A la salida de Santiponce se encuentran los restos de la villa romana de Italica, primera ciudad romana fundada fuera de territorio Italiano. La entrada es gratuita y bien merece la pena un alto en el camino. Hay que tener en cuenta que el teatro romano se encuentra fuera del recinto sin terminar de salir de Santiponce así que si se quiere visitar hay que estar atentos y buscarlo.
Santiponce. Villa Romana de Itálica

Tras dejar atrás Santiponce entramos en un bonito recorrido atravesando la campiña por un largo camino en línea recta en dirección a Guillena.

Un poco antes de llegar a Guillena, recorriendo un cómodo camino, nos encontramos con el Arroyo Galapagar que nos obliga a desmontar de la bici, abandonar el cómo camino y vadear el arroyo por un paso un poco complicado. Hay que estar atentos en este punto porque la inercia nos lleva a continuar por el camino y pasarnos el desvío.
Paso del Arroyo Galapagar

Y enseguida, atravesando campos de olivos, llegamos finalmente a Guillena.
Guillena

Abandonamos Guillena cruzando el cauce seco del río Rivera de Huelva para seguir un bonito camino rural donde en un principio predominan los olivos hasta que los cultivos desaparecen y nos introducimos en un entorno típico de dehesa.



Desde que se sale de Guillena el camino va picando hacia arriba en ligero ascenso, no excesivamente duro pero si cansino. Aunque el entorno es muy bonito y hace muy llevadero el avance.
Tras alguno más de 10 km enlazamos con la carretera A-8013 que nos lleva hasta Castilloblanco de los Arroyos, donde pararé a tomar un refrigerio.
Tras Castilloblanco nos esperan 15 km de asfalto y que contrariamente a lo que cabría de suponer va a ser el tramo en el que más voy a sufrir del día. Cierto es que la carretera es en ascenso pero no se si es la hora, el calor o una pequeña pájara pero siento apenas avanzo y el tramo se me hace interminable. Empiezo a pensar que igual la kilometrada de ayer me va a pasar factura y el día se me va a hacer muy largo.
Además la carretera es de lo más monótona. Parece mentira que en un entorno tan rural no haya caminos por los que circular y nos veamos obligados a hacerlo por asfalto pero por lo que veo, la razón es que se trata de enormes cortijos, lo cual por estas tierras será algo normal pero a mi me produce cierta tristeza no poder disfrutar del monte por ser privado.
Uno de los grandes cortijos

Además compruebo que la mayor parte de estos cortijos están dedicados a la cría de reses bravas por lo que aún existiendo algún camino interior creo que no seríamos partidarios de seguirlo. Con el paso de los días llegará a la conclusión (mera suposición mía no contrastada) de que las fincas que están aradas en su perímetro se dedican al ganado bravo y las que no lo están lo hacen al ganado de carne. Entiendo que el ganado no entra en el terreno arado y con ello se evita que se acerquen al débil vallado que los retiene.
Tras un gran esfuerzo y la sensación de haber subido por lo menos el Tourmalet alcanzo un camino que me desvía del asfalto y me introduce en una de las zonas más espectaculares de esta aventura. Entramos en el Parque Natural de los Berrocales.
Parque Natural de los Berrocales

La entrada en el parque coincide con un tramo en descenso que me ayuda a tomarme un respiro y recuperar fuerzas. Además el entorno es espectacular y hace muy llevadero el pasaje.
Parque Natural de los Berrocales
Cuanto más me adentro en el Parque más disfruto del paisaje y mejor me voy encontrando sobre la bici. El entorno es totalmente solitario ya que durante muchos kilómetros no encuentro un alma en el camino ni rastro de civilización lo cual me hace disfrutar mucho más del recorrido, aunque por otro lado me hace ser consciente de que ante cualquier percance me encuentro totalmente aislado.
Parque Natural de los Berrocales
Llevo muchos kilómetros esperando encontrarme la temida subida al alto del calvario.
El alto del Calvario al fondo
La verdad que el Calvario hace honor a su nombre y a los 10 metros de comenzar a subirlo me tengo que bajar de la bici y arrastrar la bici hasta la cima. A penas son 500 metros pero con la pendiente que tiene y con la bici y las alforjas arrastras cuesta horrores subirlo.
Subida al alto del Calvario desde la cima
Tras la pedregosa y peligrosa bajada se alcanza Almadén de la Plata donde hago una breve parada para reponer líquido.
Almadén de la Plata
Son poco más de las 5 de la tarde cuando salgo de Almadén para recorrer los últimos 16 kilómetros de la etapa hasta llegar a El Real de la Jara. Aunque cansado ya el camino es muy entretenido por el entorno por el que se circula y avanzo alegremente.


El recorrido discurre por bonito El Camino Viejo de Almadén o de Los Bonales. Sobre las seis y media de la tarde alcanzo El Real de la Jara, donde no tarde mucho en encontrar albergue ya que se localiza en una de las primeras casas del pueblo. Hoy seré el único peregrino en hacer noche en este albergue. 
El Real de la Jara. Castillo Medieval
Después de una reconfortante ducha salgo a conocer el pueblo y aprovecho para subir al Castillo Medieval, recientemente restaurado y con entrada libre.
El Real de la Jara. Castillo Medieval

Desde el alto del Castillo Medieval, al que se sube no sin esfuerzo después de tanto kilómetro sobre la bici, se puede observar el Castillo de las Torres a apenas un kilómetro de distancia. Y es que aquí se encontraba la frontera entre los Musulmanes y los Cristianos

01 Ruta Plata (Cádiz-Alcalá de Guadaira)

1ª Etapa. Cádiz-Alcalá de Guadaira
Distancia: 158 Km
Desnivel: 749 m
Tiempo pedaleo: 8h 39min
Hora Salida: 8.15h
Hora Llegada: 19h 15min
Velocidad media: 18,3 Km/h
Mapa de la 1ª Etapa. Cádiz-Alcalá de Guadaira
Este año no tenía previsto hacer una gran ruta pero la vida, que es muy caprichosa, me ha dado un desagradable revés y decido echarme al camino para reflexionar y encontrarme conmigo mismo...
Así, sin estar ni mucho menos en forma y sin apenas preparación decido hacer la Ruta de la Plata con alguna variante. La variante es empezarla en Cádiz y en vez de poner el objetivo en Santiago, hacerlo en Gijón. No obstante, mi objetivo realista, puesto que sólo tengo 9 días, es acabar en León, desde donde puedo volver a casa fácilmente.
No entraré en el debate de donde empieza y termina realmente la Ruta de la Plata, lo primero porque no tengo los suficientes conocimientos, incluso después de haberla hecho, y lo segundo porque me parece un debate estéril. Sólo diré que mi recorrido finalmente fue de mar a mar, de Cádiz a Gijón, por una ruta impresionante, solitaria y llena de historia, y donde, a pesar de todo lo que pude reflexionar, seguí sin encontrarme a mi mismo.
Mando la bici a Cádiz por mensajería y yo bajo en AVE. Como llego por la noche, recogeré la bici cuando abra la mensajería a las 8 de la mañana y una vez montado todo, comenzaré la ruta.
Cádiz. Puerta de Tierra
Llego tarde y aprovecho antes de que anochezca para ir a conocer Cádiz. He llamado durante el viaje a la mensajería para asegurarme que mi bici me está ya esperando en el destino. Conocía la provincia de Cádiz pero no la capital y me sorprende gratamente.
Cádiz. Murallas

Busco albergue nada más bajarme del tren y tras una ducha rápida me voy a patear la ciudad y hacer alguna foto antes de que la noche se me eche encima.
Teatro romano de Cádiz

Voy bordeando la muralla junto al mar a la vez que voy descubriendo los encantos que esconde la ciudad.
Catedral de la Santa Cruz de Cádiz

Se nota que la ciudad está totalmente expuesta a atlántico porque sopla un aire bastante molesto, especialmente cuando uno se acerca a la playa y la arena te golpea como pequeños proyectiles.
Cádiz. Castillo de San Sebastian
Es bonito contemplar el anochecer mientras se recorre el parque Genovés. Después de callejear un poco y buscar un lugar donde cenar, me retiro a descansar antes de comenzar mañana la ruta.
Me levanto nervioso por la aventura que me espera y porque no sé si la bici habrá llegado en perfectas condiciones. Llego a la oficina de MRW antes de que la abran, así que aprovecho para desayunar mientras espero a que den las 8. Enseguida compruebo que todo ha llegado correctamente, y con las facilidades y ayuda de la gente de MRW para las 8.15 ya tengo todo montado y empiezo la ruta. Voy en busca del paseo marítimo, que tengo a dos calles de distancia, y enseguida encuentro señales del Camino de Santiago, que entre Cádiz y Sevilla recibe el nombre de Vía Augusta. En realidad la Vía Augusta discurre desde Cádiz hasta La Junquera, frontera con Francia, pasando por Córdoba y bordeando el Mediterráneo.


A la salida de Cádiz no queda otro remedio de coger un corto tramo de carretera pero con mucho tráfico y un poco peligroso, hasta que el Camino, ya de tierra, se introduce en las marismas. El camino es totalmente llano y, aunque sopla un incómodo viento en contra, se avanza a gran velocidad mientras se disfruta de las bonitas vistas de las marismas por el Camino Salina Dolores.

Se encuentran muchos testimonios del aprovechamiento de este espacio por el hombre pero se encuentran todos ya abandonados.

Paso junto a la ciudad de San Fernando, pero no me paro ya que apenas he comenzado la andadura y ya la conozco.
Sigo recorriendo la bahía disfrutando del bonito entorno hasta que llego a Puerto Real, donde si que me toca callejear.
Puerto Real
Se sale de Puerto Real por un entorno espectacular, el Parque Natural de la Algaida. Es impresionante recorrer este parque de una belleza excepcional.
Parque Natural de la Algaida
Se cruza el río San Pedro por un bonito puente de madera.
Puente sobre el río San Pedro
Al cruzar el puente entramos en el Parque Natural Los Toruños que se encuentra encorsetado entre el atlántico y el río San Pedro y que se recorre por un amplio camino recto hasta llegar a Valdelagrana sobre las 10 de la mañana y donde aprovecho a hacer un leve receso y tomar un tentenpié.
Parque Natural los Toruños
A la salida de Valdelagrana, en una de sus rotondas, podemos contemplar una reproducción de la embarcación "La Niña". 
Valdelagrana. La Niña

Tras cruzar el río Guadalete, se alcanza El Puerto de Santa María.
El Puerto de Santa María. Río Guadalete
Saliendo del Puerto de Santa María nos encontramos con el imponente Monasterio de la Victoria.
Puerto de Santa María. Monasterio de la Victoria
A la altura del Casino Bahía de Cádiz, en un estado que más parece de abandono, y después de 40 Km, nos encontramos el primer repecho de la ruta. Y digo repecho que no puerto, puesto que se trata de una simple cuesta sin muchas dificultades y que termina, junto a una bonita edificación abandonada, poco después de abandonar el asfalto para coger una camino de tierra entre campos de cereal. 

El camino de tierra pasa junto al parque acuático. Posteriormente acompaña paralélamente a la antigua N-IV, que una vez que hemos cruzado, lo hace por lo que debía ser la antigua carretera antes de convertirse en autovía, hasta sumergirnos rápidamente en las calles de Jerez.
Jerez bien merece una parada para conocerla al detalle pero yo lo dejaré para otra ocasión. Lo primero que vamos a encontrar en el recorrido por Jerez son las bodegas Tio Pepe.
Jerez. Bodegas Tio Pepe

Seguidamente pasamos bajo muralla por la Puerta del Arroyo y entramos en el casco antiguo de la ciudad.
Jerez. Puerta del Arroyo

Pocos metros más adelante nos vamos a encontrar la Catedral de San Salvador y su espectacular Torre de la Campana.
Jerez. Catedral de San Salvador

En la plaza de la Asunción podemos contemplar el bonito edificio del antiguo Cabildo.
Jerez. Antiguo Cabildo

Justo al lado se encuentra la iglesia de San Dionisio.
Jerez. Iglesia de San Dionisio

Sigo callejeando por esta bonita ciudad, encontrándome innumerables muestras de la importancia de las Bodegas Tío Pepe para Jerez y también aprovechando para avituallarme de líquido, no de Tío Pepe precisamente ya que no hubiera ido muy lejos entonces.
Jerez, Tío Pepe y mi máquina
Apenas son las 11 de la mañana y ya llevo 50 Km recorridos. Más teniendo en cuenta las numerosas paradas que he hecho para hacer fotos y reponer fuerzas. Comienzo a salir de Jerez por la bonita zona de la Plaza de Mamelón y su Monumento al Enganche.
Jerez. Monumento al Enganche

Tras dejar atrás Jerez vamos a entrar en un monótono tramo por el que circularemos junto a la Autopista E-5, pasando por las cercanías del Aeropouerto y que se abandona en las cercanías de El Cuervo.
Camino a El Cuervo

Se deja la compañía de la autopista a la altura de unos enormes viñedos justo antes de llegar a El Cuervo.
Viñedos antes de El Cuervo

Se pasa por El Cuervo sin mucha historia y no se tarda mucho en llegar a Lebrija donde hago parada y fonda para comer tranquilamente y con fundamento. Aprovecho también para recargar el GPS y el móvil. A estas alturas ya llevo prácticamente 90 Km recorridos y, dado que el trayecto no presenta grandes dificultades, se puede decir que físicamente estoy entero. Si inicialmente había puesto como objetivo para hoy alcanzar Las Cabezas de San Juan, ya tengo asumido que continuaré acercándome más a Sevilla aunque no llegaré a alcanzarla... sobre la marcha.
Al Salir de Lebrija econtramos la Balsa de Melendo que está vallada y no permite ver mucho de ella.
Balsa de Melendo

Después vamos a circular un buen rato junto a un canal que abandonamos para ir en busca de Las Cabezas de San Juan, donde llego sobre las 3 de la tarde y hago un alto en el camio para reponer líquido que el calor aprieta.
Las Cabezas de San Juan

Al salir de Las Cabezas de San Juan se sigue un cómodo camino junto a la autopista AP-4 hasta que ésta se cruza con las vías del AVE y el camino cambia de dirección para seguir las vías del tren que nos acompañarán más o menos cerca hasta que se llegue a Utrera.
Utrera. Fuente de los ocho caños

Lo primero que vamos a encontrar al llegar a Utrera es la fuente de los 8 caños en el centro de una rotonda. Poco más adelante nos adentramos en las murallas atravesando el Arco de la Villa.
Utrera. Arco de la Villa

Callejeando encontraremos la bonita Parroquia de Santa María de la Mesa.
Utrera. Parroquia de Santa María de la Mesa

Y un poco más adelante a nuestra izquierda se encuentra el Castillo. Tanto el Castillo como la fuente desde la que tomo la fotografía muestran claramente su origen mozárabe.
Utrera. Fuente con el Castillo de fondo

Y prácticamente en frente a esta fuente está la Iglesia de Santiago.
Utrera. Iglesia de Santiago

Al ir saliendo de la bonita ciudad de Utrera, que me ha sorprendido gratamente por su majestuosos monumentos, volvemos la vista atrás para tener una bonita panorámica del castillo.
Utrera

Y ya toca coger una larga avenida para abandonar Utrera. Al llegar a la zona industrial dejamos la avenida y por la parte trasera de las industrias seguimos un camino que, en cuanto se aleja de la civilización, nos introduce en unos amplios campos de olivo que más adelante se transforman en campos de cereal.
Camino entre Utrera y Alcalá de Guadaira

El trayecto es prácticamente recto y no se tarda mucho, dada la velocidad a la que se circula, en llegar hasta Alcalá de Guadaira cuando son las 7 de la tarde. 
Alcalá de Guadaira

Se entra en la localidad atravesando el Puente de Carlos III sobre el río Guadaira. 
No es que esté demasiado cansado ni sea excesivamente tarde pero la cantidad de kilómetros que he hecho me dan tal vértigo que, pensando en lo que me queda por delante los siguientes días, opto por terminar aquí el día de hoy. Además, la siguiente localidad será Sevilla y no soy muy amigo de hacer noche en las grandes capitales. Sólo espero que esta kilómetrada no me pase factura en los días siguientes.
Lo curioso de esta primera etapa es que el único peregrino que me he encontrado iba en dirección contraria a la mía. No se si será lo que me vaya a encontrar en esta ruta, pero de momento todo es soledad, que por otro lado, también era lo que iba buscando. No obstante, empiezo a pensar que quizás no haya sido la mejor elección estar tan sólo en una situación tan jodida, tengo demasiado tiempo para pensar. Si bien es cierto, que consigo evadirme en muchos momentos por la belleza del entorno.